Día 11 (24/04/2017) - Flores ➞ Hopkins

Flores

A las 5 de la mañana sonó el despertador. Era muy temprano, pero a las 5.30 venían a buscarnos para ir a nuestro próximo destino. Todavía no era la hora cuando llamaron a la puerta, un señor venía a buscarnos. Le dijimos que nos habían dicho que pasaban a buscarnos a las 5.30, pero él nos dijo que no, que nos teníamos que ir ya. Al final nos dijo que iba a buscar a otros turistas y que volvía a buscarnos, nos daba 5 minutos. Nos dimos mucha prisa y bajamos para no perder el autobús.

El señor que nos había venido a buscar, llevaba una de las agencias en las que habíamos preguntado precio. Desde ahí salían los autobuses, pero nosotros la habíamos comprado más barato en otra agencia.

Llegamos a su agencia y nos dieron algo de desayuno y un café con leche. A las 6 en punto subimos al autobús. Dejábamos Guatemala para dirigirnos a Belice, uno de los países vecinos. Teníamos más de dos horas hasta la frontera, nos pusimos cómodos hasta llegar.

Frontera Guatemala-Belice

En los viajes anteriores, siempre habíamos entrado a los países por aire. El control de aduanas lo habíamos realizado siempre en los aeropuertos. En esta ocasión, por primera vez, cruzamos la frontera por tierra. Bajamos del autobús y recogimos nuestras mochilas. Nosotros teníamos que pasar el control por un lado y el autobús lo haría por el suyo. No podía quedarse nada en el interior del vehículo para no tener problemas al cruzar la frontera.

Con nuestras mochilas fuimos a la oficina que había en el lado guatemalteco. Para ser un edificio donde se controla la salida y entrada de gente, no era muy grande. Había bastante seguridad, eso sí. Rellenamos nuestra hoja para salir del país y con nuestro pasaporte, nos pusimos a la cola. Cuando llegamos al mostrador enseñamos la hoja y el pasaporte, pusieron el sello y salimos del edificio. No sabíamos muy bien que teníamos que hacer a continuación. Vimos que varias personas que venían con nosotros en el autobús, se dirigieron a pie hacía el lado beliceño.

Seguimos al grupo y entramos en otro edificio. Este era el lugar donde se controlaban las entradas y salidas de Belice. Tuvimos que rellenar de nuevo una hoja de ingreso al país. Al llegar de nuevo al mostrador, enseñamos el pasaporte y la hoja de ingreso. Una vez estampado un nuevo sello en nuestro pasaporte, salimos por el otro extremo del edificio para entrar definitivamente en ¡¡¡Belice!!! Pero el viaje en autobús todavía no había finalizado. Volvimos al vehículo para continuar el camino.

 

Cruzando la frontera Guatemala Belice 2

Cruzando la frontera Guatemala-Belice

Belmopán

En general, los autobuses guatemaltecos pueden entrar en Belice y llevar a gente a Ciudad de Belice. Pero no pueden realizar ninguna parada por el camino para que la gente suba o baje del vehículo. Nosotros habíamos contratado el viaje con una agencia que trata con autobuses beliceños. De este modo, nuestro autobús podía parar por el camino. Entre los turistas que íbamos en el autobús, había gente que iba a Ciudad de Belice, pero otros íbamos a otras ciudades. Incluso había gente que iba a México y el autobús los llevaría después de pasar por Ciudad de Belice.

En nuestro caso, queríamos ir directamente a Hopkins. Por tanto, teníamos que bajar en Belmopán y allí subir a un autobús local que nos llevase hasta Hopkins. En Belmopán, el vehículo paró en la estación de autobuses y bajamos. Fuimos pocos los que bajamos en la capital de Belice, la mayoría continuaban hasta Ciudad de Belice.

Entramos en la estación, donde tuvimos nuestro primer contacto con los beliceños. Nada más entrar ya empezamos a notar diferencias notables con los guatemaltecos. Pese a ser países vecinos, guatemaltecos y beliceños se diferencian bastante. Los guatemaltecos tienen un aspecto más típico latino, mientras que los beliceños tienen un aspecto más afroamericano. Otra diferencia que notamos nada más bajar del autobús, fue el idioma. Veníamos de un país hispanohablante y en Belice el idioma principal es el inglés.

 

Estacion autobuses Belmopan

Estación autobuses Belmopán

 

Lo primero que hicimos fue preguntar por el autobús que teníamos que coger para llegar a Hopkins. Nos dijeron que teníamos que esperar al autobús de Dangriga y después en esa ciudad, cambiar a otro autobús que llevara a Hopkins. Había uno que llevaba a Hopkins, parando también en Dangriga, pero no había que cambiar de autobús. Mientras esperábamos comimos algo para almorzar, hacía unas cuantas horas que habíamos tomado el café en la agencia de Flores. También aprovechamos para ir al baño, pagando para poder usarlo.

Durante la espera, conocimos a una chica británica, Katy. Ella también venía con nosotros en el autobús de Flores y se dirigía a Placencia, algo más al sur que Hopkins. Tenía que coger el mismo autobús que nosotros hasta Hopkins. Mientras esperábamos, estuvimos intercambiando impresiones y experiencias del viaje por Guatemala y de lo que teníamos pensado hacer en Belice. Nos sorprendió ver que habíamos hecho un viaje muy parecido por Guatemala, prácticamente coincidiendo en fechas y no habernos encontrado antes. También teníamos pensado hacer más o menos lo mismo en Belice, seguramente nos encontraríamos más adelante.

Estuvimos cerca de una hora esperando a que llegara el autobús. Fue toda una experiencia realizar el viaje en un autobús local. Esto es algo que nos gusta mucho, ya lo habíamos vivido en otros viajes, como en Sri Lanka. Donde la gente nos miraba raro porque utilizábamos el mismo medio de transporte que ellos. Es una manera de ver de cerca como es el día a día de la gente del país. Por el camino, fueron subiendo algunos vendedores ambulantes para vender algo de comida, pero decidimos esperar a llegar a Hopkins para comer.

 

Autobus de Belmopan a Hopkins

Autobús de Belmopán a Hopkins

 

Al llegar a Dangriga, bajamos a preguntar que autobús había que coger para llegar a Hopkins. Nos dijeron que no hacía falta cambiar de autobús. Habíamos tenido suerte y habíamos cogido el autobús que va hasta Placencia, haciendo paradas en Dangriga y Hopkins. Volvimos a sentarnos en nuestros asientos y esperar a llegar a nuestro destino. Cuando llegamos a Hopkins, nos despedimos de Katy y bajamos del autobús.

Hopkins

La parada de autobús no estaba dentro del pueblo, estaba a unos pocos kilómetros de distancia. Había un taxista esperando para llevar a los turistas que vienen en el autobús hasta Hopkins. Había otra chica que iba a Hopkins y preguntamos el precio, por ser 3 personas, nos cobraba 10 BZD (dólares beliceños) por cabeza. Nos pareció algo caro, pero no teníamos otra opción sino queríamos caminar durante una hora, con las mochilas y bajo un sol abrasador. Aceptamos y subimos al taxi.

Habíamos venido hasta Hopkins para conocer un poco la cultura garífuna, que se da desde Belice hasta Honduras, pasando por Guatemala, en la costa caribeña. Durante la época colonial, hubo un barco lleno de esclavos que se hundió cerca de estas costas. Los esclavos supervivientes, se asentaron en esta región. Mantuvieron sus costumbres africanas, convirtiendo la cultura local en la cultura garífuna. Hoy en día son los descendientes de estos esclavos los que viven en estas regiones.

El taxi nos dejó en la calle principal de Hopkins, cerca de "The Funky Dodo Backpackers Hostel". Habíamos leído buenas críticas en Booking de este hostal y fuimos a preguntar. El precio nos pareció algo caro, de modo que fuimos a preguntar a otros hostales. Preguntamos en otros dos y eran incluso más caros, estábamos acostumbrados a los precios de Guatemala y en Belice el hospedaje subía de precio. Volvimos al "The Funky Dodo Backpackers Hostel" y cogimos una habitación por 39.50$.

Eran más de las 3 de la tarde y fuimos a buscar algún sitio donde poder comer. Cerca del hostal había un restaurante y sin pensarlo nos sentamos. Preguntamos a la camarera por platos típicos garífunas y pedimos dos platos para compartir y probar su gastronomía. Uno de los platos consistía en carne con cebolla y especias acompañado con banana frita y un poco de ensalada. El otro plato parecían unos tacos con algo de carne, verduras y mayonesa.

 

Comida 1

Comida

 

Comida 2

Comida

 

Después de comer decidimos recorrer un poco este pueblo beliceño. Apenas había 3 o 4 calles muy largas que recorrían el pueblo. Solo la carretera que lleva a la parada del autobús estaba asfaltada. Nos gustó mucho el ambiente de tranquilidad de la calle y nos pusimos a caminar. La gran mayoría de casas estaban hechas de madera y normalmente estaban bastante espaciadas unas de otras. Aquí no tenían mucho problema de espacio para construir.

 

Hopkins 1

Hopkins

 

Hopkins 2

Hopkins

 

No habíamos llegado al final de la calle cuando empezó a llover. Al llegar hacía mucho sol, pero después de comer se había nublado y ahora llovía con ganas. Nos pusimos a cubierto en el portal de un local que parecía estar cerrado. Por suerte, continuaba haciendo calor y la lluvia no era más que una simple molestia. Cuando paro un poco decidimos volver al hostal poco a poco, refugiándonos a ratos donde podíamos. Entramos en una tienda a comprar agua y algunas galletas para picar. Nos resultó extraño ver que la tienda estaba regentada por chinos, pero después vimos otras tres tiendas en Hopkins también regentadas por chinos. Parecía que en esta localidad los chinos eran los dueños de todas las tiendas.

Al rato el cielo parecía estar más despejado y decidimos salir de nuevo a investigar. En esta ocasión tomamos la dirección opuesta de la calle principal. La gran mayoría de la gente que nos encontrábamos era gente de color. Era de esperar ya que estábamos en zona garífuna. Por el camino fuimos viendo, además de casas, otros edificios. Vimos un par de iglesias hechas en madera, una de ellas era solo un techado con bancos y sin paredes. También encontramos un campo de beisbol, donde unos niños estaban jugando.

 

Hopkins 3

Hopkins

 

Hopkins 5

Hopkins - Iglesia

 

Quisimos llegar hasta el final del camino para ver la playa. Todo el pueblo tenía playa, pero en el mapa indicaba que la más grande estaba al final. Al llegar a ésta, el sol ya empezaba a esconderse y no pudimos quedarnos mucho rato. La playa era algo más grande que la que teníamos cerca del hostal, pero no mucho más. No se veían farolas a parte de la calle principal, así que volvimos antes de que empezara a oscurecer. Mientras caminábamos hacia la playa, habíamos visto un bar donde hacían música garífuna en directo, pero todavía faltaba un rato. Ahora que habíamos ido hasta la playa, faltaba poco para que empezasen.

 

Hopkins 7

Hopkins - Playa

 

Hopkins 8

Hopkins - Playa

 

Cogimos una mesa en la terraza y pedimos un zumo de fruta natural. Al poco vimos que empezaban a prepararse para tocar la música garífuna. Eran cuatro chicos, cada uno con un instrumento hecho a mano y sin ningún tipo de electrónica. Estábamos seguros que iba a ser algo totalmente auténtico. Empezaron a tocar y a cantar, no llegamos a entender en que idioma cantaban, seguramente sería alguna lengua africana. La música que tocaban era del estilo al que habíamos visto en alguna película, ambientada en una tribu africana. Unos niños que había por ahí se pusieron a bailar. En general fue todo muy auténtico y divertido, toda una experiencia para disfrutar si se visita Belice.

 

Musica garifuna 1

Música garífuna

 

Cuando era de noche volvimos al hostal. Al día siguiente cambiamos de ciudad y teníamos que tener las mochilas a punto. Salimos de nuevo a la calle a buscar un lugar donde cenar. Fuimos al restaurante donde habíamos comido, pero estaban cerrando. Tuvimos que caminar un poco más para encontrar otro restaurante. En el local había bastante gente y nos pareció un buen sitio para cenar. Hopkins no parecía ofrecer mucho de noche, los pocos locales que había estaban cerrados y no había mucha luz en la calle. Volvimos al hostal a descansar, habíamos madrugado mucho y el día había sido bastante largo.

 

Día 10Día 12

 

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