Día 5 (19/08/2018) - CKGR

Central Kalahari Game Reserve

Pasamos una muy buena noche durmiendo en medio de la nada. Nos estaba gustando mucho la experiencia de dormir en la tienda sobre el coche. Pero sobre todo la tranquilidad que hay estando rodeados solo por naturaleza. Solo teníamos la luz de la luna y las estrellas, sin la contaminación lumínica de las ciudades se veían muchísimas.

Desmontamos las tiendas y preparamos el desayuno. Hoy teníamos todo el día para recorrer el CKGR con Aaron y esperábamos ver más animales que el día anterior. Como no teníamos demasiada prisa tardamos más de lo esperado en desayunar y recoger todo. Salimos un poco más tarde de lo que habíamos planeado, pero teníamos muchas horas por delante. Aunque las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, cuando el solo no aprieta demasiado, son las mejores para ver animales.

Una de las diferencias de este tipo de viaje, con respecto a los que estamos acostumbrados, es que no sabemos con que nos vamos a encontrar. Al mismo tiempo es una de las cosas el safari que dan emoción.

Empezamos con el recorrido por el CKGR. Como habíamos visto el día anterior, la zona es semidesértica y apenas hay arbustos, hierba y unos pocos árboles. Con esta vegetación es difícil imaginar que vivan muchos animales, pero hay especies que viven única y exclusivamente en este tipo de parajes. Aunque también hay muchos otros que pueden vivir aquí y en otro lugares, algunos de ellos nunca hubiéramos imaginado poderlos encontrar en una zona desértica.

A los pocos minutos de empezar a conducir, fuimos encontrando a los primeros animales del día. Vimos a unas mofetas que estaban buscando comida en el suelo, junto a unas aves que no conseguimos descubrir su nombre. No muy lejos pudimos ver un chacal. Nos acercamos despacio para no asustarlo y poder verlo de cerca.

 

Mofeta

Mofeta

 

Chacal 1

Chacal

 

La impresión que tuvimos durante las primeras horas de la mañana, es que íbamos viendo animales a cuentagotas. Cuando decidimos hacer el safari esperábamos encontrar muchos animales. Pero en el CKGR, una zona semidesértica, no hay gran cantidad de animales y los que hay están muy dispersos. Tardamos un poco en ver el siguiente, un helmeted guinea fowl, parecía una mezcla entre una gallina y un pavo. Nos extrañó mucho ver un animal de este tipo habitando en una zona llena de depredadores.

 

Helmeted Guinea Fowl

Helmeted Guinea Fowl

 

Tuvimos que conducir varios kilómetros hasta que encontramos a otro animal. Los caminos que cruzaban el parque no permitían ir muy rápido y tardamos en llegar a la primera charca. De camino vimos un steenbok, el segundo de la familia de los antílopes que encontrábamos. El día anterior habíamos visto al impala. Éste se parece mucho a nuestros ciervos, pero es más pequeño.

 

Steenbok

Steenbok

 

También vimos algunas aves y empezamos a descubrir que Aaron era un gran ornitólogo. A parte de llevar un libro donde aparecían un gran número de pájaros, él sabía casi al momento de cual se trataba. En lo alto de un árbol había un pale chanting goshawk. Estaba claro que íbamos a ver muchos más animales haciendo el safari con guía y al mismo tiempo aprender muchísimo.

 

Pale Chanting Goshawk

Pale Chanting Goshawk

 

Llegamos a la primera de las charcas de la zona norte del CKGR. Todas las que hay son artificiales, ya que, apenas llueve más allá de la época de lluvias. Aquí descubrimos al oryx, uno de los animales que más nos gustaron y del cual nunca habíamos oído hablar. Éste es otro tipo de antílope, tiene un color de pelaje grisáceo con una parte más oscura en la barriga y patas.

 

Oryx 1

Oryx

 

Fue el primer animal al que vimos ir en manada. Al principio solo vimos a unos pocos cerca de la charca. Pero cuando nos detuvimos y esperamos un poco, un grupo numeroso se acercó a beber agua. El rato que habíamos pasado dentro del coche casi sin ver animales, la naturaleza nos lo estaba compensando. Pasamos un rato observando como los oryx bebían en la charca, incluso directamente de la manguera que la llena.

 

Oryx 5

Oryx

 

Después de unos minutos, Aaron nos dijo que íbamos a otra de las charcas para ver si veíamos a otras especies diferentes. Volvimos al camino y pasado un rato encontramos a un springbok, era muy parecido al steenbok pero éste era más grande.

 

Springbok

Springbok

 

Todavía no nos habíamos alejado mucho de la charca cuando encontramos a una manada de ñus. Empezábamos a animarnos porque ya estábamos viendo más animales juntos. Aunque nos seguía extrañando no ver más herbívoros juntos. Estuvimos recorriendo esta parte del camino y fuimos encontrando ñus en pequeños grupos pero no muy alejados del resto.

 

Nu 1

Ñu

 

Nu 2

Ñu

 

Dimos la vuelta para coger el camino principal, que cruza hasta la zona donde está la segunda charca que íbamos a visitar. Justo antes de empezar este tramo vimos un pequeño grupo de suricatos. El día anterior habíamos visto a uno solo, en cambio en esta ocasión había unos cuantos. Nos pareció muy curioso como se movían. Estaban comiendo pero vigilando a la vez si algo se acercaba y se movían rápidamente al mínimo ruido.

 

Suricato

Suricato

 

El camino que llevaba hasta la siguiente charca era de 18 kilómetros en línea recta. El paisaje era muy monótono y atravesaba montículos, con lo que estábamos continuamente subiendo y bajando. El tramo estaba muy bacheado y se hacía un poco pesado.

Todavía no llevábamos la mitad del camino cuando empezamos a escuchar un ruido. Al principio empezamos a ir más despacio, pero el ruido continuaba. Probamos quitando el 4x4 del coche, pero el sonido continuaba. Finalmente, nos detuvimos para ver que estaba pasando. Lo primero que vimos es que había un poco de aceite en el suelo y empezamos a temer que se había roto algo del coche.

Aaron dijo que condujéramos un rato más a ver si continuaba cayendo aceite y si seguía el ruido. No habíamos conducido ni un kilómetro cuando decidimos volver a parar. En esta ocasión no había más aceite, pero estaba claro que algo fallaba en nuestro vehículo. Por suerte, nuestro guía nos dijo que había estudiado 4 años de mecánica y podía ver que era lo que pasaba. Sacamos las herramientas y Aaron intentó quitar la rueda de donde provenía el sonido. Una de las tuercas estaba muy dura y no pudo sacarla. Por su experiencia intuía que es lo que pasaba, pero no tenía los recambios para solucionarlo.

 

Coche

Coche dejándonos tirados en el CKGR

 

Llevábamos teléfono satélite y llamamos a las oficinas de Bushlore para que Aaron les explicase lo que nos había pasado. Estuvieron unos minutos hablando para ver que podíamos hacer. Cuando colgaron, nos dijo que él iba a intenta descubrir lo que le pasaba al vehículo, mientras tanto el chico de la agencia intentaría mandarnos otro por si no podíamos continuar con el nuestro.

 

Teléfono satelite

Teléfono satélite

 

Vimos que había unos bichos pequeños por todas partes y descubrimos que eran garrapatas. Entonces nos volvimos a mover un poco para que no nos picasen. No es muy agradable tener que sacarse uno de estos animales que se agarran a la piel.

Al rato volvimos a llamar y Aaron le dijo que no había manera de quitar la rueda, pero que creía que eran los cojinetes y había que cambiarlos. Desde las oficinas dijeron que podían mirar de enviar a alguien desde Kasane, que condujera toda la noche y al día siguiente por la mañana tendríamos otro coche.

No sabíamos que hacer y era mediodía. Mientras desde Bushlore acaban de mirar si podían enviar a alguien, decidimos que sería buen momento para comer. La noche anterior habíamos dejado preparada la comida para hoy, solo tuvimos que acabar de preparar un par de cosas y repartirla.

Mientras comíamos, Aaron nos explicó que en otra ocasión también se quedó tirado por esta zona. Los chicos con los que iba no llevaban teléfono satélite y tuvieron que hacer noche en mitad del camino. Esperaron al día siguiente a que pasaran los guardas del parque y les pudieran ayudar. Nosotros habíamos sido más precavidos y habíamos alquilado uno de estos teléfonos.

Después de comer llamamos de nuevo, cuando acabaron de hablar Aaron nos explicó que opciones teníamos. Una era volver poco a poco a nuestro campsite y esperar al día siguiente a que nos trajeran otro coche. Con esto perdíamos el resto de la tarde y parte de la mañana siguiente, dependiendo a que hora llegasen. La otra opción era ir hasta un lodge que estaba un poco más lejos, pero que quizá tendrían la pieza que necesitábamos y no sería necesario cambiar de coche.

La segunda opción era peor si en el lodge no podían ayudarnos con nuestro problema, pero ganaríamos tiempo si tenían la pieza que necesitábamos. Decidimos arriesgar con la segunda opción y fuimos muy despacio hasta el lodge.

Al llegar, Aaron empezó a hablar con la gente del lodge y conocía a una de las encargadas. Muy amablemente la señora nos dejó llevar nuestro vehículo a la zona que utilizaban como taller. Tenían mejores herramientas que las nuestras y pudimos sacar la rueda. Comprobamos que efectivamente el problema eran los cojinetes. En el lodge utilizaban coches como el nuestro y tenían una pieza de recambio. Aaron cambio los cojinetes, con lo que podríamos continuar con nuestro vehículo. Le dimos las gracias a la encargada del lodge, que además, no nos cobró nada.

 

Arreglando coche

Arreglando el coche

 

Quedaba muy poco para el atardecer, así que sin perder tiempo nos pusimos en dirección a nuestro campsite. Hicimos una parada en el camino para recoger leña. Aprovechamos que empezaba a caer el sol para ver el atardecer. Los días anteriores lo habíamos visto desde la carretera, pero hoy podríamos verlo tranquilamente en mitad del CKGR. Sería una pequeña recompensa por haber perdido la tarde con la avería de nuestro vehículo. Los atardeceres en esta zona del planeta tienen unos colores muy vivos y nos gustaban mucho.

 

Atardecer

Atardecer

 

Llegamos al campsite cuando ya era de noche. Había sido un día un poco raro y con altibajos, pero habíamos visto animales de los que nunca habíamos oído hablar y vivido una nueva experiencia. Aaron volvió a preparar el fuego, mientras nosotros montábamos las tiendas. Ya les estábamos cogiendo el truco y tardamos poco más de 10 minutos.

Nos sentamos alrededor del fuego con una cerveza y unas patatas. Charlamos un rato como hicimos el día anterior y preguntando curiosidades a Aaron. Le dijimos que el animal que más ilusión nos hacía ver era el león. Nos dijo que era uno de los más complicados de ver, pero que teníamos muchos días y era muy probable que lo viéramos, pero no nos lo aseguraba.

Preparamos la cena, pusimos la parrilla sobre la brasa y cocinamos la carne. Continuamos hablando mientras cenábamos. No teníamos muy claro si a Aaron le molestaba que le preguntásemos tantas cosas. Nos dijo que no, que normalmente la gente le hacía muchas preguntas.

Mientras charlábamos, Aaron se giró apuntando con la linterna a un punto concreto. Entonces vimos los ojos de un animal que pasaba cerca de donde nos encontrábamos. Se trataba de una hiena, pero enseguida Aaron nos dijo que no nos asustáramos y siguiéramos como si nada. Estos animales son carroñeros y no atacan si va uno solo contra varias personas. Teníamos una anécdota más para un intenso día. Al rato nos fuimos a dormir, esperando no tener más problemas con nuestro coche.

 

Día 4Día 6

 

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