Día 2 (01/12/2018) - Rabat ➞ Volubilis ➞ Mulay Idris ➞ Meknes

Medina de Rabat

Nos levantamos pronto para poder hacer algunas visitas antes de salir hacia Meknes. Justo delante de la medina estaba la Kasbah de Udayas, un poco más lejos estaban la mezquita de Mohamed V y la torre de Hasan. No sabíamos si tendríamos tiempo de hacer estas dos últimas visitas, pero para empezar teníamos que salir de la medina sin perdernos. La noche anterior, antes de irnos a dormir, Wissam nos había dado unas indicaciones rápidas para poder salir.

 

Medina de Rabat

Medina de Rabat

 

Seguimos sus indicaciones y en 5 minutos conseguimos llegar a la que parecía ser una calle comercial, pero que a esas horas de la mañana estaba prácticamente desierta. Desde aquí solo tuvimos que cruzar una calle para llegar a la kasbah.

Kasbah de Udayas

La Kasbah de Udayas está rodeada por una muralla y tuvimos que buscar una puerta por la que poder acceder. Recorrimos parte de la muralla hasta que llegamos a un cementerio, no había ningún muro que separase la calle de este lugar, cualquiera podía pasar por este recinto. Aquí descubrimos que los musulmanes entierran a sus difuntos y ponen una lápida. Pese a las muchas diferencias que hay entre las religiones, la manera originaria de enterrar a los difuntos es muy similar entre musulmanes y cristianos. Desde esta zona elevada también teníamos unas magníficas vistas de Rabat y del océano Atlántico.

 

Exterior Kasbah de Udayas 1

Exterior de la Kasbah de Udayas – Cementerio

 

Exterior Kasbah de Udayas 2

Vistas de Rabat

 

Volvimos unos metros sobre nuestros pasos para llegar a la puerta que habíamos visto unos pocos minutos antes. En la entrada había unos chicos que nos dijeron que teníamos que darnos prisa porque en una hora cerraban. Supusimos que era una táctica para que los contratásemos como guías, justo en ese momento salía una chica que confirmó nuestros pensamientos.

Cruzamos la puerta y nada más entrar vimos la diferencia que había detrás de los muros. La pared de la muralla es marrón, en cambio las casas que había en el interior eran blancas y azules. Todavía no habíamos caminado unos pocos metros, se acercó un chico para hacernos de guía, pero declinamos la oferta. Queríamos hacer la visita por nuestra cuenta, aunque veíamos que la kasbah podía ser un auténtico laberinto.

 

Kasbah de Udayas 1

Kasbah de Udayas

 

Antes de irse, el chico nos dijo que fuéramos primero a un mirador que había cerca del mar. Empezamos a encaminarnos en la dirección que nos había dado. Cuando llevábamos apenas un par de minutos caminando, apareció otro chico que empezó a hablar con nosotros guiándonos hasta el mirador. En ningún momento nos dijo que quería hacernos de guía, parecía que solo quería ayudarnos. Pero antes de llegar, comprendimos que sin darnos cuenta había conseguido que lo contratásemos como guía. No teníamos mucho tiempo para realizar las visitas de la mañana y como no nos había dado precio alguno, pensamos que tampoco podría exigir después un precio muy alto.

El mirador no estaba muy lejos y las vistas valían realmente la pena. Desde aquí podía contemplarse el océano Atlántico y parte de la ciudad. También vimos otro cementerio como el que habíamos visto unos minutos antes. El chico se ofreció a sacarnos unas fotos y aceptamos, ya que había conseguido ser nuestro guía, por lo menos aprovecharíamos para salir los dos en las fotos.

 

Kasbah de Udayas 2

Kasbah de Udayas - Mirador

 

Preguntamos a nuestro guía si sabía los horarios de los trenes, necesitábamos coger uno para ir a Meknes. Nos dijo que no, pero que podía consultarlo en internet. Entramos en una biblioteca donde tenían Wi-Fi y así nos miró los horarios. El interior del edificio no tenía mayor interés, pero la pared exterior tenía dibujadas a unas señoras portando alimentos sobre sus cabezas.

 

Kasbah de Udayas 3

Kasbah de Udayas

 

Continuamos el recorrido por la kasbah, donde el chico nos explicó que él había crecido allí. Ahora vivía fuera porque era más económico. Sus padres seguían viviendo en aquel lugar y llegamos hasta su casa. Nos dijo que podíamos entrar y subir hasta la terraza. Mientras subíamos lo único que vimos fueron unas escaleras muy estrechas. Al llegar a la terraza tuvimos una bonita vista de toda la kasbah y parte de Rabat. Era algo que de no ir con guía no hubiéramos visto.

 

Kasbah de Udayas 4

Kasbah de Udayas – Vistas desde la terraza de una casa

 

Descendimos por las escaleras para seguir callejeando. Estaba claro que de ir solos nos hubiéramos perdido. Pasamos por una casa muy grande y nuestro guía nos dijo que era la más grande de toda la kasbah.

 

Kasbah de Udayas 5

Kasbah de Udayas

 

Dijimos al chico que según los horarios que nos había dicho empezábamos a ir tarde para coger el tren. Nos llevó hasta los jardines de la kasbah, una zona muy bonita y verde. Aquí nos despedimos y nos dijo que teníamos que pagarle. Le dimos 100 dírhams y nos dijo que eso era lo que le pedían para poder hacer de guía, que con eso no ganaba nada. Finalmente, le dimos 150 dírhams sin saber si nos estaba engañando o nos decía la verdad. De todos modos, para nosotros no era una gran cantidad y con eso posiblemente él se ganaba la vida.

 

Kasbah de Udayas 6

Kasbah de Udayas - Jardines

Rabat

Regresamos a casa de Wissam a recoger nuestras mochilas. Antes de salir miramos si estaba despierto para despedirnos y justo salía de la ducha, nos dijo que esperáramos un momento y nos acompañaba. Nos llevó fuera de la medina para que pudiéramos coger un taxi. Dijo que había que coger un petit taxi, los que van pintados todo de un color y como su nombre indica son pequeños. Los grand taxis son de color blanco, más grandes y caros. Subimos a un petit taxi como nos había recomendado y nos despedimos.

Miramos el reloj y vimos que se nos había hecho tarde para ver la mezquita de Mohamed V y la torre de Hasan. Así teníamos un motivo para regresar algún día a esta ciudad. Le dijimos al taxista que nos llevara directamente a la estación de trenes. Cuando llegamos nos cobró solo 10MAD, algo menos de lo que nos habían cobrado la noche anterior por el mismo trayecto. Entramos en la estación y tuvimos que hacer un poco de cola para comprar los billetes.

La chica que nos vendió los billetes tardó bastante y cuando fuimos a bajar a las vías el tren se acababa de ir. Regresamos a las taquillas para decirle que nos cambiara el billete para el siguiente tren. Nos dijo que ese era más caro y valía 154MAD, el anterior nos había costado 140MAD. Nos quedamos mirando porque ella misma nos los había vendido y nos había cobrado 154 dírhams. Después de hablar con ella para intentar explicarle lo que nos había cobrado, apareció un señor que supusimos que era su jefe. Le explicamos lo que pasaba y finalmente, conseguimos que nos cambiaran los billetes sin cobrarnos de más. Habíamos perdido el tren porque la chica había sido muy lenta y no teníamos ganas de que además nos cobraran de más.

Teníamos casi una hora hasta que pasase el tren, así que, decidimos desayunar en la misma estación mientras esperábamos. Llevábamos varias horas despiertos y teníamos hambre. Pedimos unos sándwiches y café con leche, estaba bueno pero fue algo caro, nos costó 101MAD. Cuando faltaba poco para que saliese el tren bajamos a las vías. El anterior había sido tan puntual que lo habíamos perdido, en cambio, el que cogíamos ahora llegó con una media hora de retraso. Subimos sabiendo que habíamos perdido un tiempo que quizá nos haría perdernos alguna otra visita de las que teníamos planeadas para hoy, pero no teníamos otra opción que sentarnos y esperar a llegar a Meknes.

Meknes

Cuando salimos de la estación buscamos un taxi para que nos llevase a la medina de Meknes. Preguntamos cuanto costaba y nos dijeron 40 dírhams, enseguida pensamos que nos estaban queriendo cobrar de más, sobre todo, comparándolo con Rabat. El taxista hizo bajar a una señora marroquí de su coche para que subiéramos nosotros. Aquí se confirmaron nuestras sospechas, le salía más a cuenta llevarnos a nosotros que a la señora con taxímetro. Asumimos que nos estaban engañando con el precio, pero íbamos cargados con las mochilas y necesitábamos un taxi.

No nos costó nada encontrar el Riad Bab Berdaine, donde nos alojaríamos esa noche, estaba muy cerca de la entrada. Los riads son típicos alojamientos marroquíes. Se componen de un patio interior con las habitaciones alrededor de éste. El chico del riad nos ofreció un té con menta mientras hacíamos el check-in y pagábamos los 24€ que costaba la noche con desayuno incluido. Le preguntamos por la posibilidad de ir a Volubilis y Mulay Idris. Nos dijo que ellos podían llamar a un taxi que nos llevaría a ambos lugares, nos esperaría y nos traería de vuelta por 40€. Nos pareció un poco caro, habíamos leído que regateando en la calle podía salir por algo menos. Se había hecho un poco tarde con los contratiempos de la mañana y decidimos aceptar el precio. Dejamos las cosas en nuestra habitación y esperamos a que llegara el taxista para realizar la excursión a Volubilis y Mulay Idris.

 

Riad Bab Berdaine 2

Riad Bab Berdaine

Volubilis

El trayecto de Meknes a Volubilis duró algo más de media hora. Suficiente para comprobar que el taxista era muy simpático, pero que en Marruecos no conducen demasiado bien, además habló más de una vez por el móvil mientras conducía. Cuando llegamos a la entrada de las ruinas romanas nos dijo que volvía en dos horas. El parking era de pago, con lo que tenía que irse, pero volvería a buscarnos. Pagamos 70MAD por persona para poder acceder al recinto.

Volubilis son las ruinas romanas mejor conservadas de todo Marruecos y consideradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Los romanos se asentaron en este lugar desde el año 40 d.C. hasta que en el siglo VII los árabes conquistaron la zona.

Hay que caminar por un corto paseo hasta llegar a la antigua ciudad. Al acercarnos tuvimos una visión completa de Volubilis. Como era de esperar, solo algunos de los edificios más importantes del antiguo asentamiento estaban medianamente conservados. Del resto se conserva muy poco. De lo que eran las casas, apenas se mantenían uno o dos niveles de piedra, que daban a entender cual era la forma de estos edificios. También se conservaba el suelo, muchos de ellos eran mosaicos y nos detuvimos a observar algunos de ellos realmente impresionantes.

 

Volubilis 1

Volubilis

 

Volubilis 2

Volubilis – Mosaico romano

 

Empezamos a adentrarnos en los restos de la antigua ciudad para acercarnos a los edificios más importantes, y por tanto a los mejor conservados. El primero de ellos fue el templo de Júpiter Capitolino, con unas escaleras que llevaban a una zona donde se conservaban unas cuantas columnas. Imaginamos que originalmente éstas sostenían un techo que no ha resistido el paso del tiempo. El segundo edificio fue la basílica, donde destacan los arcos que rodean uno de sus laterales. Aquí empezamos a sacar más fotos y ver que aunque habíamos entrado prácticamente solos, se acercaba un numeroso grupo de chinos.

 

Volubilis 3

Volubilis – Templo de Júpiter Capitolino

 

Volubilis 4

Volubilis - Basílica

 

Continuamos y llegamos al Arco del Triunfo de Caracalla, pero cuando nos dispusimos a sacar fotos el grupo de chinos se puso delante. Decidimos ir a la casa de las columnas que estaba al lado. Mientras nos sacábamos una foto uno de los chinos nos preguntó si podía sacarnos una foto, le dijimos que sin ningún problema. No entendimos porque quería una foto nuestra en medio de unas ruinas romanas, pero tampoco nos importaba. Cuando siguieron, volvimos al Arco del Triunfo para sacarnos algunas fotos.

 

Volubilis 5

Volubilis – Casa de las columnas

 

Volubilis 6

Volubilis – Arco del Triunfo de Carcalla

 

Una de las cosas que nos estaba llamando la atención de estas primeras horas en Marruecos, era lo verde del paisaje. Nunca hubiéramos imaginado ver tanta vegetación, pensábamos que sería más desértico. Y desde estas ruinas romanas pudimos ver mejor el gran verdor que había por los alrededores.

Continuamos el paseo por Volubilis, que tanto nos estaba gustando. El resto del lugar no alberga más edificios importantes, más allá del foro. Pero algunas de las ruinas nos llamarón la atención, por ejemplo una zona que encontramos llena de arcos.

 

Volubilis 7

Volubilis

 

Volviendo a la salida vimos que había una zona elevada, subimos y desde aquí había una vista completa de todo el recinto. Aprovechamos que había un vigilante que hablaba español para pedirle que nos sacara una foto. Antes de salir pasamos por un pequeño museo que hay junto a la entrada.

 

Volubilis 8

Volubilis

Mulay Idris

Tal como nos había dicho el taxista, estaba esperándonos en la entrada. La ciudad de Mulay Idris se encuentra a tan solo cuatro kilómetros de Volubilis y llegamos en cinco minutos. Nosotros teníamos el taxi contratado para todo el recorrido, pero hay gente que coge uno desde Meknes hasta las ruinas romanas, después va caminando hasta Mulay Idris y vuelve a la ciudad cogiendo otro taxi. De esta manera es más económico.

La ciudad de Mulay Idris está considerada como ciudad santa. Aquí se encuentra el Mausoleo de Idris I, descendiente directo de Mahoama. Los musulmanes consideran que si se visita cuatro veces este mausoleo, equivale como haber ido una vez a La Meca. Hasta el siglo XX el estatus de ciudad santa impedía el acceso a toda la ciudad a los no musulmanes, actualmente solo está prohibida la entrada al mausoleo.

El taxista nos dejó en la plaza de Mulay Idris, quedamos en que en una hora volvería a buscarnos. Solo tuvimos que cruzar la plaza para llegar a la entrada del mausoleo. Poco antes de la entrada hay una valla y se indica que los no musulmanes tienen prohibida la entrada. Justo al lado había un señor que nos dijo que no podíamos entrar, pero que podía llevarnos a un mirador para ver la mezquita desde arriba. Le contestamos que no era necesario, que podíamos ir solos. Por la mañana ya habíamos aprendido a no dejarnos guiar si no queríamos pagar.

 

Mulay Idris 1

Mulay Idris – Entrada del Mausoleo de Idris I

 

Empezamos a caminar en dirección al mirador. No sabíamos muy bien como llegar, pero teníamos claro que teníamos que ir hacia arriba. Nos dimos cuenta de que el señor nos iba siguiendo, por si nos perdíamos y decidíamos contratar sus servicios como guía. En un par de ocasiones nos dijo que nos equivocábamos de camino, le hicimos caso pero apretamos el paso para perderlo de vista.

 

Mulay Idris 2

Callejeando por Mulay Idris

 

Utilizando el GPS conseguimos llegar al mirador de Mulary Idris, desde donde puede verse el mausoleo y gran parte de la ciudad. Desde arriba vimos como el mausoleo es enorme y es una pena que no dejen entrar a los turistas, si es así por fuera, seguro que el interior tampoco decepciona. Por desgracia tendríamos que conformarnos con estas vistas. También pudimos ver como la ciudad está construida en la cima de una montaña.

 

Mulay Idris 3

Mausoleo de Mulay Idris I

 

Mulay Idris 4

Mulay Idris

 

Cuando empezamos a bajar pasamos por delante de una tienda, un señor mayor nos dijo que si girábamos por esa calle llegábamos a otro mirador. Decidimos hacerle caso y a los pocos metros llegamos, pero las vistas eran las mismas que desde la cima. Se acercaron unos niños ofreciéndose como guía, pero les dijimos que ya nos íbamos. Empezamos a desandar el camino y cuando pasamos junto a la tienda, el señor que nos había indicado ese camino nos dijo que nos acompañaba hasta abajo, que conocía un camino más corto. Como no nos había pedido nada por indicarnos como llega al segundo mirador confiamos en él. Cuando llegamos a la plaza nos pidió que le diéramos algo de dinero. Nos quedaba claro que no podríamos confiar en la gente en este viaje. Solo nos había acompañado cinco minutos sin habérselo pedido, así que le dimos 10MAD, nos dio las gracias y dijo que tenía para un café.

 

Mulay Idris 5

Mulay Idris - Plaza

 

No habíamos comido porque habíamos desayunado tarde y ahora teníamos hambre. Caminamos cerca de la plaza donde habíamos visto que había varios restaurantes. Paramos en uno que tenían carne cocinada a la brasa y después la ponían en pan con lechuga y tomate. Pedimos uno de kefta, que no es más que carne picada y especiada. Lo cocinaron al momento delante nuestro. Pagamos 25 dírhams por la merienda y caminamos de vuelta a la plaza. Apareció nuestro taxista y nos dijo que si queríamos volver a Meknes. Le preguntamos si podíamos comer dentro del vehículo, nos dijo que sin ningún problema y subimos.

 

Mulay Idris 6

Mulay Idris - Restaurante

Meknes

Llegamos al riad pasadas las 8 de la tarde. Todavía era pronto para cenar, fuimos a tomar una ducha y descansar un poco. Nuestra habitación estaba en la planta baja, de modo que, nuestra puerta daba directamente al comedor que había en el patio interior. Salimos de la habitación y nos sentamos en una de las mesas que estaban libres. Tenían unos menús que incluían una sopa o ensalada a elegir, un segundo plato y postre. Decidimos coger un menú con sopa de legumbres y tajine de pollo con ciruelas, además pedimos un cuscús con pollo, uvas y cebolla. Todo junto costaba 24,5€, no era barato pero tampoco lo consideramos caro para lo que habíamos pedido.

Tardaron en traernos la cena, aunque para nosotros ya estaba bien porque era temprano. A modo de compensar la tardanza nos trajeron dos sopas en vez de una. La sopa de legumbres estaba muy especiada y buena. Los segundos estaban mejor todavía, tanto el tajine como el cuscús estaban riquísimos. Acabado el viaje podemos decir que, este fue seguramente el mejor cuscús que comimos en Marruecos. El postre también estaba bueno pero casi no pudimos acabarlo. Con un sabor de boca inmejorable nos fuimos a dormir después de un día muy completo.

 

Cuscus

Cena – Cuscús con pollo, uvas y cebolla

 

Tajine

Cena – Tajine de pollo con ciruelas

 

Día 1Día 3

 

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