Día 8 (02/09/2025) - Ljubljana ➞ Postojna ➞ Predjama ➞ Piran
Ljubljana
Hoy el día empezaba lloviendo ligeramente. Teníamos que ir a buscar el desayuno como hicimos el día anterior. Fue Sergio quien se acercó hasta la panadería a buscar el desayuno y al supermercado que había justo al lado para buscar café. De vuelta en el alojamiento, tomamos el desayuno y recogimos todas nuestras pertenencias. Metimos todo en nuestro vehículo y nos despedimos del apartamento que había sido nuestra casa durante las 4 noches que habíamos pasado en Ljubljana, la capital de Eslovenia.
Cueva de Postojna
Para hoy teníamos planeado visitar la cueva de Postojna y el castillo de Predjama. Teníamos unos 45 minutos para llegar hasta el parking y teníamos las entradas reservadas para ver las cuevas a las 11:45, por las que habíamos pagado 97€ por los cuatro. Llegamos al parking cuando eran casi las once de la mañana y seguía lloviendo. Por suerte, hoy las visitas que teníamos planificadas eran en recintos cerrados. Dejamos el coche en el parking y no tendríamos que recogerlo hasta acabadas las dos visitas de hoy. Desde las cuevas hay un bus que lleva hasta el castillo.
Tuvimos que esperar hasta que se llegó la hora que teníamos la reserva para acercarnos hasta la entrada. Había diferentes colas en función del idioma seleccionado para la visita, en nuestro caso habíamos elegido en inglés ya que no había opción de español. Entramos y subimos a un trenecito para hacer la primera parte del trayecto. El recorrido total son 5 kilómetros y dura unos 90 minutos, pero los primeros 3,5 kilómetros se hacen en este tren y dura unos 10 minutos. En este tiempo empezamos a ver las cuevas, aunque apenas había tiempo de ver nada debido a la velocidad.

Cueva de Postojna - Tren
Una vez se detuvo el tren, bajamos y empezamos el trayecto a pie de 1,5 kilómetros. Estábamos en una zona bastante amplia, rodeados de estalactitas. A partir de aquí, teníamos que seguir a nuestra guía que iría haciendo las explicaciones en inglés, sobre la historia y curiosidades de la cueva. El camino por el interior de la cueva es bastante sencillo, incluso está habilitado para silla de ruedas.

Cueva de Postojna
Empezamos a caminar y a los pocos metros nos detuvimos para las primeras explicaciones de nuestra guía. Después de unas primeras directrices sobre como es la visita, nuestra guía nos explicó las primeras curiosidades de las cuevas. Las cuevas de Postojna fueron descubiertas hace unos 200 años y son unas de las más grandes de Europa, con más de 24 kilómetros de túneles y galerías.

Cueva de Postojna

Cueva de Postojna
A continuación, el camino empezó a ascender y tuvimos que subir durante unos pocos metros. Desde aquí arriba tuvimos unas vistas espectaculares de toda esta zona de la cueva. Es una gran zona abierta desde donde se ven varios túneles o grutas y sobre todo, montones de estalactitas y estalagmitas de muchas formas.

Cueva de Postojna

Cueva de Postojna
El trayecto continúa descendiendo hacía uno de los túneles que habíamos visto desde arriba. Tuvimos que cruzar por un puente metálico para poder continuar el camino. A partir de aquí, vimos que el camino empezó a estrecharse, dando mayor sensación a estar dentro de una cueva. En algunos tramos, había poco espacio para pasar, siendo casi imposible pasar sin tocar alguna de las estalactitas de la cueva.

Cueva de Postojna

Cueva de Postojna
La guía iba bastante rápido y casi no teníamos tiempo de tomar fotos y seguir sus explicaciones. Por momentos, nos fuimos quedando rezagados con algunos otros turistas para poder sacar fotos de la cueva. Al poco rato, pasamos por debajo del puente metálico que habíamos cruzado unos minutos atrás. En el interior de la cueva fuimos viendo formaciones rocosas muy curiosas y que nos gustaron mucho. Sin duda consideramos que es una visita muy recomendable, sobre todo si se viaja con niños, para Liam fue toda una aventura esta visita a la cueva de Postojna.

Cueva de Postojna

Cueva de Postojna
Poco antes de llegar al final del recorrido, hay una pequeña pecera donde tienen unas pocas lagartijas. Esta lagartija que solo vive en las aguas subterráneas de la cueva de Postojna, es un anfibio ciego, pálido y traslucido. Justo después hay una tienda de souvenires, nos pareció sorprendente que hubieran montado una tienda así dentro de la cueva. Cruzamos la tienda y fuimos a buscar el trenecito para volver a la salida.
De nuevo en el exterior, fuimos a buscar donde comer. A la entrada de las cuevas hay unos pocos restaurantes y tiendas. Fuimos mirando lo que había en cada uno de los restaurantes. Primero quisimos comer en uno de ellos, pero nos dijeron que había que esperar casi una hora para comer. Fuimos a otro de los restaurantes de la zona y pedimos dos hamburguesas y dos burek para compartir. El burek es un hojaldre relleno, en este caso pedimos uno de carne y otro de queso. Es como el byrek que ya habíamos probado dos años atrás en nuestro viaje a Albania. En total pagamos 41,5€, incluidas las bebidas, así que tampoco fue demasiado caro.
Castillo de Predjama
Después de comer fuimos al edifico que hay a la entrada del recinto y donde venden entradas. Preguntamos por el autobús que lleva hasta el castillo de Predjama y nos dijeron que solo había que bajar las escaleras y veríamos la parada. Hicimos lo que nos indicaron y tras cruzar una parte del parking llegamos a la parada del autobús. En un lateral había un letrero con los horarios y vimos que no faltaba mucho para que viniera. Aunque nos sorprendió ver que no había muchos viajes entre cueva y castillo a lo largo del día.
Estuvimos esperando un rato y el autobús no llegaba. Cuando finalmente llegó, lo hizo con retraso, se bajaron algunas personas y el conductor nos dijo que no podíamos subir. Primero tenía que ir a la estación a recoger a la gente que vendría a visitar las cuevas. Todavía tuvimos que esperar un buen rato más hasta que el autobús volvió de nuevo. En esta ocasión pudimos subir y tuvimos que pagar 4€, que incluía ida y vuelta para los adultos, los niños viajaban gratis. El trayecto duró unos veinte minutos, sobre todo debido a que en un tramo había tráfico.
Al llegar arriba vimos que había un parking y que podríamos haber subido con el coche. Seguramente hubiéramos ganado tiempo, aunque había que pagar otro parking y parecía estar lleno cuando llegamos. Bajamos del autobús y seguimos el único camino posible para llegar hasta el castillo de Predjama. Este castillo se encuentra construido en una cueva, algo que nos pareció sorprendente. El castillo solo tiene fachada frontal, ya que el resto está rodeado por la propia roca de la montaña. Llegamos a la entrada y enseñamos nuestros tickets que incluía acceso a las cuevas y al castillo.

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama
Accedimos al interior del castillo de Predjama y empezamos a recorrer todas sus salas. Al contrario de lo que pueda parecer desde el exterior, una vez fuimos recorriendo el castillo, vimos que había muchas habitaciones. Fuimos pasando por las primeras salas, donde vimos algunas representaciones de escenas de la época. En una de ellas había unos presos y herramientas de tortura. En otra habitación había unas estatuas que representaban personas de la época en la vida cotidiana y mobiliario.

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama
Llegamos a la zona de la torre central, donde hay una ventana y se tienen unas vistas de los alrededores. Desde aquí no sería difícil advertir si venía un ejército enemigo a atacar. También había un pequeño balcón desde donde podía verse como el castillo estaba realmente dentro de una cueva. De hecho, desde varias partes del castillo no paraba de escucharse caer agua que se filtraba a través de la roca de la montaña.

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama
Seguimos sorprendiéndonos de la cantidad de habitaciones que había en el interior de este castillo. De nuevo fuimos viendo representaciones de escenas que podían ocurrir en la época medieval, como un soldado hablando con su señor. También llegamos a unas salas donde había montones de armas y armaduras, seguramente fueron las favoritas de Liam.

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama
Dejamos para el final de la visita la zona más elevada del castillo. Subimos por unas escaleras que se adentraban en la cueva. Desde aquí se podía ver el paisaje de los alrededores, gracias a una abertura que había en la roca. En la parte más alta había un pozo que recogía el agua que se filtraba por la roca y que antiguamente debían de utilizar en su vida cotidiana.

Castillo de Predjama
Deshicimos el camino para llegar de nuevo a la entrada. De lejos vimos que el autobús todavía no había llegado, así que fuimos a una zona baja desde donde se veía el castillo al completo. Queríamos disfrutar un poco más del exterior de este castillo que tanto nos había sorprendido. Vimos que desde aquí había un pequeño camino que llevaba hasta una cascada, pero decidimos volver a la parada del bus.

Castillo de Predjama
Cuando llegamos a la parada, vimos que todavía no había ningún autobús. Esperamos un rato y cuando llegó nos acercamos todos los viajeros que estábamos esperando. El conductor nos dijo de nuevo que no podíamos subir, que faltaba una hora para que hiciera el trayecto de bajada. Estuvimos discutiendo un poco con el conductor porque no entendimos que se quedase allí detenido esperando una hora para bajar. Al final, no nos quedó otra opción que ir a tomar algo en el único bar que había en la zona. Mientras tomábamos algo, vimos que la lluvia volvió a hacer acto de presencia, hoy estaba lloviendo mucho. Pasada la hora volvimos al autobús y finalmente pudimos volver al parking donde teníamos nuestro vehículo de alquiler.
Piran
Debido a los horarios de autobús entre la cueva de Postojna y el castillo de Predjama, habíamos perdido mucho tiempo. Por suerte, para hoy no teníamos más visitas planificadas. Solo teníamos que conducir hasta la ciudad de Piran. Por el camino, recibimos un mensaje del señor que nos alquilaba el alojamiento en Piran. Nos dijo que teníamos que ir a buscar las llaves en un bar de Portoroz, donde él trabajaba.
Fuimos directamente al bar que nos habían indicado. El dueño del alojamiento le había dejado las llaves y la tarjeta del parking a un compañero. Nos indicó como llegar al parking y al apartamento. De Portoroz a Piran hay poco más de cinco minutos, así que no tardamos mucho en llegar al parking. De todos modos, cuando llegamos ya era de noche. Bajamos nuestras pertenencias y fuimos a buscar el alojamiento. Mientras buscábamos el apartamento empezó a llover de nuevo, por suerte, no tardamos demasiado en encontrarlo.
En lo que tardamos en dejar nuestras pertenencias y prepararnos en salir, había empezado a llover más fuerte. Por la zona no parecía haber muchos restaurantes, de hecho solo vimos dos a unos pocos metros. Fuimos directos al primero de ellos. Cuando estábamos llegando vimos como los camareros iban recogiendo a toda prisa la terraza. Recolocaron a todas las personas que estaban cenando en la terraza en el interior. Preguntamos si tenían sitio para cenar y el camarero nos dijo que no nos preocupásemos, que en unos minutos nos darían una mesa.

Cena – Ensalada caprese

Cena – Dorada al horno
Aunque tuvimos nuestras dudas por la gente que había en el restaurante, al poco rato nos dieron una mesa. En este restaurante encontramos al primer esloveno que hablaba español, nuestro camarero. Pedimos una ensalada caprese y una dorada al horno para compartir, para Liam pedimos una pizza. Mientras cenábamos vimos que seguía lloviendo, mejor dicho diluviando, esperábamos que al día siguiente hiciese buen día. Pagamos en total 56,3€, que teniendo en cuenta que habíamos pedido algo de pescado, no estaba del todo mal. Solo quedó volver al apartamento a dormir y esperar que al día siguiente no lloviese tanto.


































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