Día 1 (28/08/2024) - Girona ➞ Pisa ➞ Lucca
Girona
El destino elegido para nuestro viaje de finales de verano de 2024 fue Italia. En concreto íbamos a recorrer la región de la Toscana y la Cinque Terre. El motivo de elegir este destino fue principalmente el precio de los vuelos. Este año ya habíamos hecho un viaje a Tailandia y ahora teníamos un presupuesto más ajustado. Tan solo tres años atrás habíamos visitado Florencia, la ciudad más importante de la Toscana, y el edificio más icónico de la región como es la Torre de Pisa. En esta ocasión, nos centraríamos en recorrer el resto de esta región italiana, dejando tiempo para llegar hasta el parque natural de Cinque Terre, situado en la región de Liguria.
Empezamos nuestro viaje a la Toscana y Cinque Terre por la mañana. En esta ocasión volaríamos desde el aeropuerto de Girona, que lo tenemos a una media hora de casa. De modo que pudimos salir algo más tranquilos que normalmente, ya que también es un aeropuerto más pequeño que el de Barcelona. Al llegar, lo primero fue tomar nuestro desayuno, unos bocadillos que traíamos hechos de casa. Después fuimos a pasar el control, en esta ocasión no necesitamos facturar las maletas. El aeropuerto no es muy grande y poco después de pasar el control llegamos a las puertas de embarque. Solo quedaba esperar a que llamasen para embarcar y subir al avión.
Pisa
El vuelo de Girona a Pisa dura alrededor de hora y media, con lo que se nos pasó bastante rápido. El aeropuerto de Pisa también es pequeño, y al no facturar maletas, en pocos minutos estábamos fuera. Para este viaje habíamos alquilado un coche y tuvimos que caminar unos 500 metros, para llegar a la zona donde están las empresas de alquiler de coches. Buscamos la empresa con la que habíamos realizado el alquiler y después de algunas explicaciones y firmar algunos papeles, nos indicaron donde teníamos que ir. De nuevo, volvimos a la calle y tuvimos que caminar un par de minutos para llegar finalmente donde estaba aparcado nuestro coche.
Lucca
Entre una cosa y otra era casi medio día cuando salimos del parking del aeropuerto. Así que sin perder tiempo nos pusimos en marcha para llegar a nuestra primera parada. En algo más de media hora llegamos al pueblo de Lucca, uno de los pueblos que más nos sorprendieron de la Toscana. Encontramos parking gratuito fuera de la ciudad antigua. En apenas cinco minutos llegamos caminando hasta la muralla que rodea el casco antiguo. Cruzamos por una de sus puertas y empezamos a caminar por sus calles. Encontramos un bonito canal y la puerta de San Gervasio, que antiguamente era una de las principales de la ciudad.

Lucca - Muralla

Lucca – Puerta de San Gervasio
Teniendo en cuenta la hora que era lo primero era buscar donde comer. Pasamos por delante de un par de restaurantes pero estaban cerrados. Al poco de cruzar la puerta vimos que había uno que estaba abierto, aunque parecía más bien un bar. Preguntamos y nos dijeron que podíamos sentarnos para comer. Pedimos una lasaña, unos gnocchi y un plato de lomo con patatas. Aunque no sería la mejor comida del viaje, tampoco había estado nada mal. Pagamos en total 39,7€ por comer los tres. Ahora ya estábamos preparados para visitar el pueblo de Lucca.

Comida en Lucca - Gnocchi
Después de comer nos encaminamos hacia el norte de la ciudad antigua para empezar con las visitas. Llegamos a la basílica de San Frediano, donde lo primero que vimos fue la torre del campanario. El edificio fue construido en el siglo XII en estilo románico y elevado a basílica menor en 1957 por el Papa Pío XII. Rodeamos el edificio para llegar a la puerta principal, pero había que pagar entrada y decidimos no visitar el interior. Nos conformamos con disfrutar de la fachada principal, donde destaca la parte superior con un mosaico pentagonal que representa la ascensión de Cristo.

Lucca – Basílica de San Frediano

Lucca – Basílica de San Frediano
Desde la basílica fuimos caminando hacia el sur haciendo el resto de visitas de la ciudad. A pocos metros encontramos la plaza del Anfiteatro. Como su propio nombre indica, esta plaza está construida sobre un antiguo anfiteatro romano del siglo II. Esto hace que la plaza tengo una curiosa forma elíptica. Pudimos ver que en la actualidad, la plaza está completamente rodeada por terrazas, donde se puede comer a la vez que se disfruta de esta curiosa plaza.

Lucca – Plaza del Anfiteatro
A continuación, llegamos a la Torre Guinigi. Ya habíamos pasado junto a esta torre cuando decidimos ir al norte de la ciudad para empezar con las visitas, y Liam nos dijo que quería subir. Ahora al volver a pasar junto a la torre, decidimos que era momento de subir. La entrada a la torre nos costó 8€ por adulto. La Torre Guinigi tiene una altura de 44,25 metros de altura y destaca por tener un pequeño jardín en la parte superior con algunas encinas. Para llegar hasta la parte superior hay que subir por sus 230 escalones, los contamos para entretener a Liam mientras subíamos. Una vez arriba, pudimos disfrutar de unas de las mejores vistas de Lucca. Desde aquí pudimos ver algunas zonas de la ciudad que ya habíamos visto y algunas que nos faltaban por recorrer.

Lucca – Vistas desde la Torre Guinigi
Cuando volvimos a la calle fuimos en dirección oeste hasta llegar a la iglesia de San Miguel en Foro. Como su propio nombre indica, esta iglesia fue construida en el siglo VIII, donde en época romana se encontraba el foro. Del exterior lo que más nos llamó la atención fue su fachada, construida en el siglo XIII, que destaca por sus esculturas. En esta ocasión vimos que se podía acceder al interior de forma gratuita, así que decidimos entrar. En el interior pudimos ver que era un espacio diáfano, donde solo destacan las columnas que soportan la estructura. Nos sorprendió que no hubiera bancos para que la gente se sentase durante la misa.

Lucca – Iglesia de San Miguel en Foro

Lucca – Iglesia de San Miguel en Foro
Seguimos nuestro recorrido por Lucca pasando por algunas plazas. Primero llegamos a la plaza Cittadella, donde destaca la estatua de Giacomo Puccini, compositor italiano de ópera de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, nacido en Lucca. La siguiente fue la plaza de Napoleón, también conocida como plaza Grande, es la plaza más importante de Lucca. La plaza es bastante grande y es un espacio abierto con algunos árboles y la estatua de la Duquesa de Lucca en el centro. En uno de los laterales se encuentra el Palazzo Ducale, que alberga la sede de la Prefectura y Provincia de Lucca.
Seguimos paseando hacia el sur hasta encontrarnos con la estatua de Vittorio Emanuele II, primer rey de Italia. La estatua se encuentra junto a las murallas de la ciudad y vimos que se podía pasear sobre las murallas. Hicimos un tramo de este recorrido que suponemos da la vuelta a toda la ciudad antigua.

Lucca – Estatua de Giacomo Puccini

Lucca – Plaza Napoleón
Bajamos de la muralla y de camino hacia la salida encontramos la catedral de San Martín. La catedral fue mandada a construir en el siglo XI, dedicada a San Martín de Tours. El edifico nos gustó mucho y pasamos unos minutos mirando la fachada principal y el campanario. Además, la plaza de San Martino donde se encuentra también es bastante bonita. Después fuimos directamente a la salida de la zona amuralla y a buscar nuestro coche de alquiler.

Lucca – Catedral de San Martín

Lucca – Plaza San Martino
Tardamos algo más de media hora en llegar al Hotel Lago Verde, donde pasaríamos esta primera noche. Cuando llegamos eran cerca de las 7 de la tarde. Hicimos el check-in y preguntamos a que hora cerraban la piscina, nos dijeron que cerraban sobre las 8. Subimos a la habitación a dejar las maletas y bajamos a la piscina. Aunque no hacia demasiado calor, Liam llevaba toda la tarde diciendo que quería ir a la piscina. Después del recorrido que habíamos hecho por Lucca se merecía una recompensa. Pasamos un buen rato jugando en la piscina hasta que vimos que era la hora de cerrar y subimos a tomar una ducha.

Cena en Hotel Lago Verde
Después de pasar por la habitación bajamos al restaurante del hotel. Este hotel se encuentra en una zona alejada del pueblo y la mejor opción era cenar en el mismo hotel, sino había que ir en coche. Para cenar pedimos para Liam ternera con patatas y para nosotros un plato de pasta para cada uno. Cuando acabamos de cenar no era demasiado tarde, pero había sido un día muy completo, habíamos viajado en avión y visitado uno de los pueblos más bonitos de la Toscana, así que subimos a la habitación a dormir.
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