Día 7 (03/09/2024) - La Spezia ➞ Porto Venere ➞ Pisa ➞ Girona
La Spezia
Despertamos nuestro último día en La Spezia y de este viaje. Sin embargo nuestro avión salía por la noche, así que teníamos todo el día para acabar de hacer algunas visitas y recorrer el camino que nos separaba del aeropuerto. Tomamos un desayuno con lo que todavía nos quedaba de los días anteriores. Acabamos de recoger nuestras pertenencias y las subimos al coche, para dejar el apartamento donde habíamos dormido las últimas tres noches.
Mientras descendíamos con el coche hacia el centro de la ciudad, pasamos junto al castillo San Giorgio y no pudimos evitar detenernos para hacer una visita. Tuvimos que esperar unos minutos ya que habíamos salido pronto del alojamiento y el castillo abría a las 10. Pasados estos minutos pasamos la puerta principal y llegamos a la taquilla. Tenían una entrada combinada para subir a las murallas y visitar el museo que nos pareció algo cara, además con Liam no veíamos viable visitar el museo. De modo que decidimos pagar la entrada para subir solo a las murallas que costaba 4€ por adulto.
La visita fue corta, subimos por unas escaleras que nos dieron acceso a caminar sobre las murallas del castillo. Desde aquí, pudimos ver algunas partes del exterior del castillo y tener algunas de las mejores vistas de La Spezia, donde vimos que destaca su puerto. Estuvimos unos pocos minutos recorriendo esta zona y sacando fotos de las vistas, hasta que decidimos seguir con las visitas de hoy.

La Spezia – Castillo San Giorgio

La Spezia – Castillo San Giorgio
Dejamos el coche junto al castillo ya que había un ascensor que bajaba hasta la parte baja de la ciudad. Desde aquí podríamos recorrer esta zona de la ciudad cómodamente. Paramos a coger un café para llevar y empezamos a recorrer el centro de La Spezia. Pasamos junto a la iglesia de Santa Maria Assunta, que tenía una curiosa fachada. Vimos que de aquí partían algunas calles comerciales y paseando por ellas llegamos a los jardines públicos. Era una gran zona verde donde poder pasear tranquilamente y también encontramos una estatua ecuestre de Giuseppe Garibaldi.

La Spezia – Santa Maria Assunta

La Spezia – Estatua de Giuseppe Garibaldi
A continuación, fuimos al puerto que habíamos visto desde las alturas que nos ofrecían las murallas del castillo. El puerto de La Spezia es muy grande y vimos que había una zona donde había grandes contenedores de mercancías para transportarlos en barco. Nosotros nos centramos en visitar la zona donde había barcos pequeños de pescadores y otra donde había yates de gente con dinero. Algunos de estos yates eran realmente impresionantes, no podemos ni imaginar cuanto debe de costar uno de estos barcos. Recorrimos un poco esta zona asombrándonos con la cantidad de yates de lujo que había. Vimos que se acercaba el mediodía y queríamos llegar a comer en nuestra próxima parada. Así que fuimos a buscar el coche para que no se nos hiciera muy tarde para comer.

La Spezia - Puerto

La Spezia - Puerto
Porto Venere
Al llegar a Porto Venere tuvimos problemas para encontrar parking. Tuvimos que aparcar casi a las afueras del puerto, bastante lejos del centro, donde no se podía acceder en coche. Además, todo el parking disponible era zona azul, así que pusimos un ticket para un par de horas. Caminamos unos minutos junto a la playa hasta que llegamos a una zona donde había unos pocos restaurantes. Entramos en uno que parecía tener un poco de todo. Pedimos unas alitas con patatas para Liam, una pizza para Sergio y un plato de pasta para Miriam. Como supusimos no fue la mejor comida del viaje. Junto con la bebida pagamos en total 57,8€, que teniendo en cuenta lo que vimos en el pueblo no fue del todo caro.

Porto Venere
Después de comer seguimos paseando por el paseo marítimo que une la zona donde habíamos comido con el centro de Porto Venere. Las vistas de los alrededores eran muy bonitas y se veía un lugar idílico para quedarse a pasar unos días de relax. Cuando llegamos al centro lo primero que vimos fue una hilera de casas de colores y unas cuantas barquitas que estaban amarradas justo delante. Este pueblo era más bonito de lo que imaginábamos, apenas habíamos escuchado hablar de Porto Venere antes de este viaje.

Porto Venere

Porto Venere
A continuación, llegamos a la plaza Giacomo Bastreri y justo al lado encontramos la Porta del Borgo. Cruzando esta puerta accedimos a una calle bastante larga y estrecha. Había mucha gente paseando por la via Giovanni Capellini, además esta calle estaba llena de tiendas de souvenires y pasta entre otros. Nos pareció que era una calle muy animada y estuvimos un rato para cruzarla hasta el otro extremo.

Porto Venere – Plaza Giacomo Bastreri

Porto Venere – Porta del Borgo
Al final de la calle llegamos a la plaza Spallanzani, una zona abierta con mucho encanto. Aquí encontramos una de las mejores partes del pueblo. Por un lado, pudimos ver la iglesia de San Pedro que está edificada junto a un acantilado. También, hay varios puntos desde donde se pueden disfrutar de unas bonitas vistas de los alrededores, como la gruta de Lord Byron, el promontorio dell'Arpaia o la loggia románica. En los alrededores se podían ver el mar, acantilados y gran parte del pueblo de Porto Venere.

Porto Venere – Piazza Spallanzani

Porto Venere
Todavía nos quedaba un rato antes de tener que volver al aeropuerto. Así que optamos por volver al coche y poner otro ticket para un rato más, además de ponernos el bañador. Cerca de donde habíamos aparcado había una playa y decidimos acabar el viaje tomando un último baño en la costa italiana. A Liam le gustó mucho este último rato de playa y lo aprovechamos jugando un buen rato.
Vuelta a casa
Cuando vimos que se empezaba a hacer tarde volvimos al coche para volver a Pisa. Teníamos la intención de llegar cerca del aeropuerto para poder cenar antes de devolver el coche. Condujimos más de una hora en coche hasta llegar a Pisa y buscar donde cenar. Elegimos la pizzeria Il Quarto Giusto que habíamos leído que era económica. Las pizzas estaban muy buenas y cenamos por solo 19€, así que nos iríamos de este viaje con muy buen sabor de boca. Después solo tuvimos que llenar el depósito de gasolina y volver al parking del aeropuerto para devolver el coche.
Con esto pusimos fin a nuestro viaje a la Toscana y Cinque Terre. Después de devolver el coche solo tuvimos que entrar en el aeropuerto y pasar el control. Cuando llegamos a las puertas de embarque vimos que había mucha gente y nuestro vuelo era el último en salir. Fuimos viendo como poco a poco se iba vaciando el aeropuerto, hasta que nos llamaron para embarcar y llegaba así nuestro turno. Despedíamos así este viaje de una semana en el que habíamos recorrido dos regiones italianas. Aunque son dos regiones bastante diferentes, ambas nos habían gustado mucho, cada una con sus encantos y particularidades. Este es un viaje que recomendamos y que es fácil de hacer con niños.
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