Día 15 (31/03/2024) - Koh Tao
Koh Tao
Hoy nos despertamos sin muchas prisas. Después de un par de semanas cargadas de visitas, sobre todo culturales, ahora tocaba una semana en el sur de Tailandia para visitar algunas de sus mejores islas y playas. Para estos próximos días iríamos algo más relajados y no tendríamos que madrugar tanto como en los días anteriores. Para hoy queríamos conocer parte de Koh Tao, donde la mayoría de gente viene para aprender a bucear y también para encontrar algo de ambiente nocturno. Por nuestra parte, lo que queríamos era disfrutar de algunas playas paradisíacas y hacer esnórquel para ver peces.
Salimos de nuestra habitación y recorrimos el camino de tierra para salir del recinto del resort. Tal como habíamos visto la noche anterior, al llegar a la calle principal de esta zona de la isla había varios bares y restaurantes, así que no tardamos en encontrar el bar Sándwich Lady donde hacían bocadillos. Nos sorprendió muy positivamente que hicieran bocadillos, después de pasar dos semanas desayunando huevos, salchichas, beicon y poco más, agradecimos poder comer un bocadillo para desayunar. De modo que pedimos uno para cada uno, agua para Liam y café con leche para nosotros, pagamos en total 380THB, unos 9,5€ al cambio.
Volvimos a la habitación para ponernos crema y preparar una mochila con las cosas para la playa. Habíamos leído que había un camino que bordeaba la costa y se podía ir desde la playa que había frente al resort hasta el muelle por el que habíamos llegado a la isla. De modo que lo primero fue acercarnos a la bahía de Chalok y fuimos hacia la derecha para cruzar una pasarela de madera. La pasarela llevaba a un restaurante y nos dijeron que podíamos cruzar por la terraza para continuar el camino, algo que a nosotros nos pareció un poco raro, pero a ellos les parecía lo más normal.

Koh Tao - Bahía de Chalok

Koh Tao - Bahía de Chalok
Seguimos paseando por pequeñas playas y zonas rocosas. Esta primera parte del camino nos pareció muy bonita. A los pocos minutos el camino se adentró unos metros y pasamos a una calle asfaltada que pasaba entre algunos resorts. En esta parte del camino había unas pequeñas cuestas, que con el sol que empezaba a apretar hizo que tuviésemos mucho calor.

Koh Tao - Bahía de Chalok
Caminamos unos pocos minutos más hasta que llegamos a la playa Haad June Juea. Esta playa es pequeña pero había muy poca gente, además de que era totalmente paradisiaca. Decidimos sacar nuestras toallas y pasar aquí un buen rato. Durante el tiempo que pasamos aquí, estuvimos nadando, tomando el sol y también haciendo esnórquel. Al principio a Liam no le hizo mucha gracia ponerse las gafas, pero cuando empezó a ver peces eso cambió y solo quería ir hacia las rocas para ver más peces. Estuvimos cerca de una hora en esta pequeña playa hasta que decidimos que era momento de seguir.

Koh Tao - Playa Haad June Juea

Koh Tao - Playa Haad June Juea
Intentamos seguir por un camino que parecía bordear la costa, pero en apenas unos 100 metros vimos que no se podía continuar. Entonces dimos media vuelta y vimos que entre las cabañas había un camino que ascendía y probamos por este segundo camino, pero como nos pasó con el primero no tuvimos éxito. Así que decidimos volver a la calle asfaltada y seguir en dirección al muelle. Fuimos caminando y todo el rato era subida. Mirando la aplicación del Maps.Me no indicaba ningún camino que fuese por la costa hasta el muelle, lo único que veíamos era que la calle principal seguía subiendo hasta una bifurcación, donde se podía ir a otra playa o ir hacia el centro de la isla.
No sabíamos que hubiera tantas cuestas en Koh Tao y al llegar a la bifurcación vimos que para ir a la playa había una gran bajada, que después habría que subir, o seguir hacia arriba. Decidimos subir la cuesta que llevaba al centro de la isla. Este fue uno de los mayores contratiempos del viaje. Además, el día anterior habíamos perdido la mochila de porteo y Sergio tuvo que llevar a Liam sobre sus hombros. El sol apretaba mucho y tuvimos que ponernos las camisetas sobre la cabeza para cubrirnos un poco. Al ser tres no habíamos querido alquilar una moto y ahora nos estábamos arrepintiendo. Cuando ya casi no podíamos más con el insoportable calor, la carretera empezó a bajar y lo agradecimos enormemente.
Antes de llegar al centro de la isla encontramos el Babaloo Restaurant y sin dudarlo entramos. Necesitábamos reponernos de la cuesta de la carretera y del sol. Pedimos un pad thai, un arroz frito que llevaba gambas y calamares y otro plato de pescado y marisco. Estaba todo muy bueno y nos sentó de maravilla tras el cansancio, así como el agua fría y la cerveza que pedimos. En total pagamos 560THB por la comida, que al cambio son aproximadamente unos 14€.

Comida en Babaloo Restaurant – Pad thai

Comida en Babaloo Restaurant – Arroz frito
Después de comer y viendo como había ido la mañana, pensamos que lo mejor era volver a la habitación. Pasamos por la recepción para contratar una excursión que da la vuelta a la isla principal. En total el tour costaba 1375THB más otros 500THB de entrada a otra isla privada. El tour además incluía comida y varias paradas para hacer esnórquel. Habíamos mirado en algunas agencias y el precio era muy parecido, así que decidimos contratarlo en el alojamiento porque así nos llevarían desde aquí hasta el muelle.
Teníamos una fantástica playa justo delante del resort donde estábamos alojados, así que decidimos pasar la tarde en la bahía de Chalok. Lo primero fue recorrer gran parte de esta playa, viendo que a lo largo había varias alojamientos y bares, con terrazas justo frente a la arena. También había mucha vegetación y rocas en los alrededores, lo que hacía que la imagen fuese muy bonita. Cuando llevábamos recorrida más de la mitad de la playa decidimos poner nuestras toallas.

Koh Tao - Bahía de Chalok

Koh Tao - Bahía de Chalok
Pasamos unas tres horas en esta playa, donde tomamos el sol, nos bañamos y jugamos con Liam con la arena de la playa. Una de las cosas que más nos sorprendió de esta bahía, fue que se podía ir caminando por el agua muchos metros hacia el interior sin que cubriese más que por las rodillas. Probamos de caminar más de 100 metros, llegando cerca de las boyas donde también había varias barcas pequeñas, y el agua solo llegaba por las rodillas. Esto le gustó mucho a Liam que podía jugar con el agua y estar fresquito, a la vez que podía estar de pie sin preocuparse por no hundirse.
En el rato que estuvimos jugando a hacer castillos, se acercaron dos niños tailandeses para ayudarnos a decorar el castillo, trayéndonos varias conchas que había en la orilla. Disfrutamos del atardecer desde esta playa y cuando ya casi no quedaban rayos del sol decidimos volver a la habitación.

Koh Tao - Bahía de Chalok

Koh Tao - Bahía de Chalok
Tomamos una ducha y nos vestimos para poder volver a salir a la calle. Habíamos leído algunas sugerencias de algunos restaurantes para cenar y decidimos ir a uno de ellos. Para llegar tuvimos que volver a la calle principal y subir una pequeña cuesta. Poco antes de llegar al restaurante vimos que había una pequeña feria y decidimos entrar. No sabíamos que estaban celebrando en Koh Tao, pero en un descampado habían puesto algunas atracciones y puestos de comida. La mayoría de la gente que había eran tailandeses, pero también éramos algunos turistas los que nos habíamos acercado para dar una pequeña vuelta. A Liam le gustó lo que vio para cenar en uno de los puestos de comida y decidimos comprarle patatas fritas y pinchos de pollo.

Koh Tao - Feria

Koh Tao - Feria
A continuación, solo tuvimos que cruzar la calle para llegar al restaurante Tukta. Habíamos leído buenas críticas de este restaurante y por lo que vimos no habíamos sido los únicos. El restaurante estaba lleno, de hecho nos sentamos en la única mesa que quedaba libre. Pedimos un curry verde y un massaman curry para compartir. Al haber tanta gente tardaron un poco en traernos la cena, aunque hemos de decir que estaba muy buena. Los dos currys y dos cervezas nos costaron en total 360THB, al cambio unos 9€.

Cena en Tukta – Massaman curry
De vuelta a nuestro alojamiento pasamos frente a un restaurante que tenía una heladería. Pensamos que con el calor que hacía era buena idea tomar un helado, algo que a Liam le gustó mucho. Teníamos un buen tramo hasta llegar a la habitación, así que tuvimos tiempo de comernos el helado por el camino. Una vez en la habitación no tardamos en irnos a dormir, habíamos contratado el tour alrededor de la isla y teníamos que estar en la recepción del resort a las 9 de la mañana.

































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