Día 2 (18/03/2024) - Llegada a Bangkok
Llegada a Bangkok
Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Bangkok a las 7:20 de la mañana. Llevábamos unas 13 horas de vuelo, con una escala de aproximadamente 3 horas en Abu Dhabi. En el segundo vuelo habíamos intentado dormir, aprovechando que era de noche y llegábamos por la mañana a Bangkok. Quien más pudo dormir fue Liam, también era quien más lo necesitaría. Sergio pudo dormir algunas horas y Miriam durmió bastante menos. De este modo bajamos del avión algo cansados, aunque con muchas ganas de empezar nuestro viaje a Tailandia y comenzar a descubrir Bangkok este primer día del viaje.
Antes de nada, lo primero fue ir a recoger nuestras maletas. A continuación, fuimos a buscar el tren que lleva hasta el centro de la ciudad, conocido como Airport Rail Link Sky Train o ARL por sus iniciales. Para ello tuvimos que ir siguiendo las indicaciones del aeropuerto y bajar unas escaleras que llevan a la estación de trenes. Aunque no está del todo mal indicado, tuvimos que preguntar en el punto de información para asegurarnos de subir al tren correcto. El precio varía según el destino y en nuestro caso queríamos llegar hasta la estación de Makkasan, con lo cual nos cobraron 105 Baths tailandeses (THB), que al cambio son aproximadamente 2,65€.
Cuando llegamos a la estación de Makkasan tuvimos que salir a la calle y buscar el metro para acceder a Petchaburi Station, por suerte está justo al lado. Desde aquí, tal como nos habían dicho en el hotel, eran 9 paradas de metro para llegar hasta Sam Yot station. El metro nos costó en total 90THB. El transporte para ir desde el aeropuerto hasta el hotel había sido bastante económico, sobre todo si se compara con un taxi.
Una vez salimos del metro tuvimos que caminar cerca de 10 minutos para llegar finalmente a nuestro hotel. Nada más salir a la calle empezamos a comprobar que íbamos a pasar mucho calor durante este viaje, además de sufrir la humedad que hay en este país. El trayecto desde el metro hasta el hotel se nos hizo un poco largo, además de por el calor, porque estábamos cansados del viaje y por ir cargados con todo nuestro equipaje. Por el camino empezamos a ver como era esta parte de la ciudad, que nos pareció que era bastante tradicional, con edificios no muy altos y también que muchas de las calles eran en realidad canales.

Bangkok
Una vez llegamos al hotel Feung Nakorn Balcony Rooms and Cafe hicimos el check-in. Íbamos a pasar las dos primeras noches del viaje en este hotel, que incluyendo el desayuno nos había costado en total 121,69€. Teniendo en cuenta la localización, que estábamos en la capital del país, que éramos 3 y que teníamos piscina, además del desayuno, no había sido nada caro. Decidimos descansar unos minutos y cambiarnos de ropa para estar más frescos, antes de empezar con las visitas de hoy.
Justo al lado del hotel había una cafetería y aunque habíamos desayunado en el avión, decidimos entrar para tomar un café. Habíamos dormido poco en el avión y necesitábamos despejarnos un poco. Después empezamos a caminar de nuevo por las calles de Bangkok. Ahora con ropa más apropiada y sin equipaje pudimos disfrutar más de la capital tailandesa. Pasamos por varias calles donde había canales en el centro y aunque el agua estaba turbia, podían distinguirse algunas carpas.

Bangkok
Wat Suthat
Para este primer día habíamos planificado hacer algunas visitas cerca del hotel. Habíamos llegado pronto por la mañana y teníamos casi todo el día para aclimatarnos y hacer las primeras visitas del viaje. De modo que en aproximadamente 15 minutos llegamos al primer templo que visitaríamos en Tailandia. Tuvimos que bordear parte del muro que protege el templo, hasta que llegamos a una entrada para acceder al interior del Wat Suthat.
El Wat Suthat es un templo budista mandado construir por el rey Rama I en el año 1807. Durante el reinado de Rama II se fueron realizando ampliaciones y se finalizó la construcción con Rama III en el año 1847. Nada más acceder al recinto vimos que hay diferentes edificios que componen el templo. Nos llamó mucho la atención los detalles de la fachada, como por ejemplo las terminaciones en punto de las esquinas de los tejados. Aunque lo que más resalta son las 28 pagodas que rodean al edificio principal.

Wat Suthat
Fuimos recorriendo el recinto y entramos en los principales edificios. Para poder entrar en cualquiera de los edificios hay que descalzarse, costumbre que ya conocíamos antes de empezar el viaje. En el interior de los edificios que pudimos entrar había estatuas de Buda, por lo general bastante grandes y de color dorado. También pudimos ver que en el patio que compone el recinto había una zona llena de estatuas de Buda, aunque estas eran algo más pequeñas.

Wat Suthat

Wat Suthat
En el edificio principal del Wat Suthat tuvimos la suerte de presenciar una ceremonia budista. A uno de los lados de la gran estatua de Buda se situó un monje y detrás de él estaba la gente que acudía a la ceremonia. Todos estaban de rodillas en el suelo y de cara al Buda. El monje ayudado de un micrófono iba realizando el rezo, mientras nosotros y otros turistas fuimos recorriendo el interior y sacando fotos. En el exterior vimos que también había gente siguiendo el rezo mientras otras personas iban encendiendo velas.

Wat Suthat

Wat Suthat
Este primer templo no era de los más importantes del país, pero para empezar estaba bien. Además, habíamos tenido la suerte de presenciar una ceremonia budista. Salimos por otro extremo del recinto y vimos que aquí había taquillas para comprar la entrada. Nosotros habíamos entrado por uno de los laterales y ahí no había ninguna taquilla, así que visitamos este templo gratis aunque en realidad hay que pagar entrada.
Comida en Thip Samai
Cuando salimos del templo era cerca del mediodía, así que tocaba ir a buscar donde comer. Teníamos apuntados varios restaurantes, viendo donde estábamos y las siguientes visitas, nos decantamos por ir al restaurante Thip Samai. Este es un restaurante bastante conocido, sobre todo entre los turistas, así que cuando llegamos tuvimos que hacer cola para poder entrar. Mientras esperábamos fuimos a un ATM a sacar dinero. Al llegar al aeropuerto no quisimos cambiar dinero porque en estos lugares no suelen tener buen cambio. A diferencia de lo que pensábamos, en esta zona de la ciudad apenas había casas de cambio y tuvimos que sacar dinero de un ATM.
Era nuestro primer día en Tailandia y queríamos probar los principales platos de este país. De este modo pedimos un pad thai con gambas y otro con gambas y huevo, para Liam pedimos unos rollitos. La diferencia entre los pad thai era que el segundo era como una tortilla y dentro estaban los tallarines con los demás ingredientes. El pad thai es una de las especialidades del país y en este restaurante se puede comer uno de los mejores. La comida nos gustó mucho y con la bebida nos costó en total 407THB, unos 10,3€ al cambio. Vimos que comer en Tailandia nos iba a gustar mucho y además no es nada caro.

Comida en Thip Samai – Pad thai
Wat Ratchanatdaram
Después de comer fuimos a por la segunda visita del día. Tuvimos que caminar unos pocos minutos para llegar al Wat Ratchanatdaram. En esta ocasión entramos por el acceso principal y pagamos la entrada correspondiente de 20THB por adulto. El Wat Ratchanatdaram se puede traducir como el "Templo de la Sobrina Real". Fue mandado construir en el año 1846 por el rey Rama III para su nieta, la princesa Somanass Waddhanawathy.
El templo también es conocido con el nombre de Loha Prasat, que significa palacio de hierro. Se le da este sobrenombre porque el edifico principal tiene 37 agujas en acabado metálico, lo que da un aspecto metálico a todo el edifico. Estas 37 agujas representan los 37 Bodhipakkhiya Dharma en el budismo. Ciertamente el edificio principal da esa sensación y es lo primero que atrae las miradas al acceder al recinto.

Wat Ratchanatdaram
Después de contemplar unos minutos este magnífico edificio decidimos acceder al interior. Una vez dentro vimos que en el centro había unas escaleras de caracol para subir a los diferentes niveles. También hay varios pasillos que se pueden recorrer y comprobar que el interior es muy cuadriculado. Aunque todos los pasillos acaban llevando hasta unos balcones para ver el exterior. Desde arriba pudimos tener unas buenas vistas de la ciudad, además de ver de cerca algunas de las 37 agujas. Tampoco podían faltar las estatuas de Buda en este templo, así que recorriendo los diferentes niveles del edificio fuimos viendo algunas de estas figuras.

Vistas desde Wat Ratchanatdaram

Wat Ratchanatdaram
Una vez salimos del edifico principal nos dispusimos a recorrer el resto del recinto. Vimos que había pequeños edificios, la mayoría de los cuales eran pagodas. También había otro edifico al que se podía acceder y en el interior pudimos ver de nuevo una gran estatua de Buda. En esta ocasión solo nos encontramos a una pareja de tailandeses rezando.

Wat Ratchanatdaram

Wat Ratchanatdaram
A esta hora empezábamos a notar un poco el cansancio del viaje y de haber dormido pocas horas. Todavía teníamos algunas visitas para hoy, pero decidimos que solo haríamos una más que era precisamente la más importante del día y que por suerte se encontraba muy cerca.
Wat Saket (Golden Mount)
En unos pocos minutos llegamos al Wat Saket, también conocido como Golden Mount. El templo original nombrado Wat Sa Kae, fue construido durante el reino de Ayutthaya. Cuando el rey Rama I regresó de Camboya decidió trasladar la capital del país a Bangkok y restaurar el templo, a la vez que cambió el nombre al actual Wat Saket. Fue el rey Rama III quien construyó una estupa que acabó derrumbándose, sus restos junto con la maleza y el paso de los años, dieron origen a una montaña artificial. Posteriormente, el rey Rama IV ordenó construir una nueva estupa sobre esta nueva montaña que se conoce actualmente como Golden Mount. Finalmente, el rey Rama V finalizó las reformas del Wat Saket.
Para acceder a este templo tuvimos que pagar en total 200THB y regalaban una botella pequeña de agua por cada entrada. Nada más pasar las taquillas, vimos que había unas escaleras con montones de estatuas a ambos lados. Había figuras de Buda, pero también de diferentes tipos de animales, como la de los 3 monos sabios. Tal como se indica al principio de estas escaleras, hay que subir 344 escalones para poder llegar a la cima del Golden Mount. Durante el ascenso fuimos disfrutando de la decoración típica de los templos budistas que tanto nos gusta. Además, también había mucha vegetación y pequeños estanques de agua, donde había algunas carpas.

Wat Saket (Golden Mount)

Wat Saket (Golden Mount)
Después de subir unos cuantos escalones, llegamos a una primera zona plana donde había montones de campanas. Estaban distribuidas junto al borde y era posible hacerlas sonar. Cuando le dijimos a Liam que podía tocar las campanas no se lo pensó dos veces para hacerlas sonar. También había un gong con un martillo preparado para que se pudiese tocar. Sin dudarlo decidimos probar de tocarlo para ver como sonaba. Vimos que el gong tenía muchas marcas, debido a que muchísima gente lo utilizaba.

Wat Saket (Golden Mount)

Wat Saket (Golden Mount)
Seguimos subiendo, pasando por otra pequeña zona plana, donde de nuevo había unas cuantas campanas. En esta ocasión no perdimos mucho tiempo, aunque Liam quiso hacer sonar las campanas. Subimos el último tramo de escaleras para llegar al edificio que hay en la parte superior. En el interior vimos que había algunas estatuas de Buda pero no parecía tener más interés. De hecho lo que más nos llamó la atención, son las vistas de Bangkok que se pueden ver desde la cima del Golden Mount. Desde aquí pudimos ver gran parte de la capital tailandesa, incluso reconocimos el Wat Ratchanatdaram donde habíamos estado hacía tan solo un rato.

Vistas desde Wat Saket (Golden Mount)
Descendimos en esta ocasión por otras escaleras que también rodean el Golden Mount. Al llegar abajo volvimos a pasar junto a las taquillas y entramos en una pequeña cueva artificial. En el interior había una gran estatua de Buda que estaba tallada directamente en la pared. Salvando las distancias, este Buda nos recordó al Buda de Aukana que pudimos ver en nuestro viaje a Sri Lanka. De camino a la salida, encontramos un pabellón y decidimos entrar. El interior se parecía a los que habíamos visto durante el día y como no podía ser de otra manera, había varias estatuas de Buda.

Wat Saket (Golden Mount)

Wat Saket (Golden Mount)
Cuando salimos del Wat Saket decidimos volver al hotel. Estábamos algo cansados y de las visitas planificadas para hoy solo nos quedaba el Wat Benchamabophit que se encuentra un poco más alejado. Al no ser una visita imprescindible, decidimos que era mejor volver al hotel para descansar un poco, solo era el primer día del viaje y no queríamos empezar cansados, especialmente pensando en Liam.
Hotel Feung Nakorn Balcony
Llegamos al hotel y fuimos a la habitación a descansar un poco. Todavía quedaba un rato de sol y decidimos disfrutar un poco de la piscina del hotel. Habíamos visto tres templos durante el día, ahora tocaba que se lo pasase bien Liam jugando un rato en la piscina. Además, a nosotros también nos vendría bien refrescarnos un poco. De modo que pasamos el resto de la tarde en la piscina y Liam se lo pasó en grande, después de llevar todo el día caminando y viendo templos.

Hotel Feung Nakorn Balcony
Al salir del hotel por la mañana y al volver por la noche, no habíamos visto casi ningún restaurante en los alrededores. Estábamos cansados y no teníamos ganar de caminar mucho para ir a buscar un restaurante, así que decidimos cenar este primer día en el hotel. A Liam de momento no le estaba llamando mucho la atención la comida tailandesa, así que le pedimos alitas de pollo con patatas fritas para cenar. Para nosotros pedimos un green curry y un khao pad saparod, que es un arroz frito con gambas y que se sirve dentro de una piña previamente vaciada. Los dos platos estaban muy buenos, aunque hemos de decir que el segundo nos sorprendió mucho. Como suponíamos, cenar en el hotel no iba a ser económico y pagamos en total 1.105THB incluyendo agua y dos cervezas.

Cena - Khao pad saparod

Cena - Green curry
Cuando acabamos de cenar volvimos a la habitación. Liam se había quedado dormido mientras acabábamos de cenar. Aunque no era muy tarde, el día había sido muy largo y ya no pudo aguantar más rato despierto. Nosotros dos también estábamos cansados, así que decidimos que lo mejor era también ir a dormir y recuperar un poco de sueño que nos haría falta para el resto del viaje.

































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