Días 24 y 25 (09/04/2024-10/04/2024) - Bangkok ➞ Barcelona

Bangkok

Llegó el temido día de todo viajero, el último día del viaje. Hoy tocaba hacer las maletas y volver a casa, aunque todavía teníamos todo el día por delante para recorrer algunas zonas de Bangkok que nos quedaban pendientes. Despertamos y como el día anterior fuimos a buscar el desayuno al 7 eleven que había cerca del hotel. Compramos un yogurt, unos sándwiches y café, y tomamos el desayuno tranquilamente en la habitación. Hasta las 12 no teníamos que dejar la habitación, así que dejamos las mochilas más o menos preparadas y salimos a la calle para hacer una primera visita.

Empezamos a caminar por las calles que había en esta zona de la ciudad. A primera hora estaban muy tranquilas y casi todas las tiendas y locales todavía estaban cerrados. Teníamos una visita pendiente que no estaba muy lejos del hotel y queríamos ir caminando. De camino cruzamos un par de calles bastante anchas con mucho tráfico. Había un gran puente que cruzaba estas calles y tal como indicaba en un lateral, había estado construido con la ayuda de Japón.

 

Bangkok

Bangkok

 

Bangkok

Bangkok – Puente Thai-Japanese

Lumphini Park

Eran apenas las 9 de la mañana pero el calor y la humedad en Bangkok ya eran asfixiantes. Solo tardamos unos veinte minutos en llegar a Lumphini Park y ya estábamos sudando. Antes de entrar a lo que era realmente el parque, encontramos una zona verde con la estatua del rey Rama VI. Pocos metros más adelante llegamos a la entrada al parque, una de las mayores zonas verdes de la capital tailandesa.

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Al entrar vimos que había unas calles marcadas por donde se podía pasear tranquilamente por todo el parque. Miramos el mapa y decidimos hacer una ruta más o menos circular que hiciese un recorrido más o menos completo a todo el parque. Lo primero que vimos es que todas las zonas ajardinadas estaban muy bien cuidadas. Había gran cantidad de árboles y flores por todas partes. En los primeros minutos que estuvimos en el parque también vimos que había algunas estatuas.

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

También fuimos viendo que había pequeños estanques rodeados de palmeras y otros árboles. Estas eran unas zonas muy bonitas. Era muy agradable quedarse en la orilla de estos estanques y sentarse en un banco. Aunque dentro del parque daba la sensación de no estar en la ciudad, al levantar la vista se venían los rascacielos que rodeaban Lumphini Park. Estando dentro del parque se entiende porque es uno de los pulmones de la ciudad.

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Había algunos estanques pequeños, aunque también había un lago más grande que cruzaba por casi todo el parque. Por el camino fuimos a pasar por un puente para cruzar este gran estanque. Mientras cruzábamos por el puente vimos a uno de los lagartos gigantes que viven en este parque. Estos lagartos son de la misma familia que los lagartos de Komodo, aunque son más pequeños. Son algo peligrosos, así que no es recomendable acercarse demasiado. Nosotros nos acercamos lo justo para sacar algunas fotos, aunque con mucho cuidado de poder alejarnos en caso de que se nos acercase. El lagarto había subido por uno de los bordes del lago y después de unos pocos minutos, volvió a bajar al agua para refrescarse.

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Lumphini Park

Lumphini Park – Lagarto gigante

 

Seguimos paseando por el parque hasta que encontramos un parque infantil. Era el segundo que veíamos en todo el viaje y Liam quiso ir a jugar un rato. No pudimos decirle que no, no habían sido muchos los momentos del viaje en los que había podido jugar y mucho menos en un parque infantil. Así que pasamos cerca de una hora jugando con Liam en el parque infantil. Había toboganes, puentes y columpios entre otras cosas.

Pasado este rato y viendo que se iba haciendo un poco tarde, fuimos haciendo el camino de vuelta a la entrada. Mientras caminábamos, pasamos por un puente que cruzaba el lago principal y aquí volvimos a ver lagartos gigantes. En esta ocasión vimos que había unos cuantos, todos ellos nadando en el lago. Vimos que había algunas fuentes a lo largo del estanque, que hacían que la imagen de los alrededores fuese más bonita. También pudimos ver que había mucha gente haciendo deporte por todo el parque, había gente corriendo o haciendo yoga, entre otros deportes. A los pocos minutos llegamos a la entrada y volvimos al hotel.

 

Lumphini Park

Lumphini Park – Lagarto gigante

 

Lumphini Park

Lumphini Park

 

Cuando llegamos a nuestra habitación, todavía teníamos un rato para tener que dejarla. Aprovechamos para pegarnos una ducha y cambiarnos. Aunque habíamos salido pronto, el calor y la humedad nos habían hecho sudar bastante. Acabamos de hacer las maletas y bajamos para hacer el check-out. Preguntamos en recepción para poder dejar nuestro equipaje y si nos dejarían darnos una ducha cuando volviésemos a buscar nuestras cosas. Nos dijeron que no había problema ya que tenían una habitación de huéspedes en la última planta. Nuestro vuelo salía de madrugada y después de estar todo el día caminando por Bangkok, seguro que nos vendría bien una ducha. Les dimos las gracias y nos despedimos hasta la noche del personal del hotel.

China town

Desde el hotel fuimos a buscar el metro y así poder llegar al barrio chino de Bangkok. En muchas grandes ciudades del mundo se puede encontrar una China town y Bangkok no es una excepción. Haciendo uso del metro tardamos apenas unos 20 minutos en llegar a este curioso barrio. Aunque seguíamos estando en la capital tailandesa, se veía que esta zona era muy diferente al resto de la ciudad. Solo con dar un simple vistazo se podía ver que algunos edificios tenían una arquitectura diferente. Sobre todo se diferencian los templos, nada más salir del metro pudimos ver la parte alta de algún templo chino sobresaliendo por los edificios y era completamente diferente a los que llevábamos tres semanas viendo. Aunque lo que se mantenía era el tráfico que había en las calles principales.

 

China town

China town

 

China town

China town

 

Al llegar a China town era mediodía, así que lo primero que hicimos fue ir a buscar un restaurante para comer. Tuvimos que dar un par de vueltas hasta que encontramos algún local que nos convenciese. En esta zona de la ciudad la comida era diferente y algunos restaurantes estaban llenos. Acabamos entrando en el restaurante Nay Lek Uan. Pedimos dos platos de costillas de cerdo a la barbacoa con arroz y salsa, y una sopa con gyozas. A Liam le gustó mucho el plato de costillas de cerdo a la barbacoa y a nosotros también nos gustaron los dos platos. Seguramente fue una de las comidas más económicas del viaje, pagamos un total de 188THB, que al cambio son unos 4,8€.

 

Comida en Nay Lek Uan

Comida en Nay Lek Uan

 

Comida en Nay Lek Uan

Comida en Nay Lek Uan

 

Después de comer volvimos a la calle para recorrer el barrio chino. Una de las cosas que nos llamó mucho la atención de esta zona de la ciudad, es que había gran cantidad de tiendas de compra venta de oro. Acabamos llegando a un mercado que había en una calle peatonal de China town. La primera parte estaba en una calle bastante ancha y sobre todo había productos de alimentación. De esta parte del mercado nos llamó mucho la atención que tenía gran variedad de pescados desecados. Un poco más adelante nos adentramos en calles más estrechas, donde las tiendas cambiaron y sobre todo había de ropa, calzado y utensilios de cocina, entre otros.

 

China town

China town

 

China town

China town

 

Fuimos callejeando por China town conociendo en profundidad este barrio de la capital tailandesa. El objetivo era llegar hasta un templo que nos había quedado pendiente el segundo día de viaje, el templo del Buda de Oro. Aunque estaba algo lejos, fuimos caminando hasta llegar hasta este templo. Cuando llegamos vimos que había que pagar entrada. Después de haber visto gran cantidad de templos durante las últimas tres semanas, decidimos que no teníamos ganas de pagar por ver otro más. Así que empezamos a desandar el camino hacia el metro.

 

China town

China town

 

De camino buscamos un 7 eleven porque Liam tenía muchas ganas de comerse un último helado en Tailandia. Le había cogido mucho cariño a estos supermercados porque tienen helados como los de casa. Cuando entramos a comprar el helado, vimos que había de durian y pensamos en comprar uno para probarlo. Al ser en helado sería muy dulce y no podía estar tan malo como el que probamos en Chiang Mai. De modo que compramos un helado para Liam y uno de durian para probar nosotros. Aunque no estaba tan malo como la fruta, tampoco estaba nada bueno, así que lo probamos los dos y optamos por tirar el resto del helado. En cambio Liam se comió alegremente su helado mientras volvíamos al metro.

 

China town

China town – Helado de durian

Centro comercial MBK

Llegamos hasta la parada que hay cerca del centro comercial MBK, uno de los más grandes de Asia. Además, este centro comercial estaba a unos 15 minutos caminando de nuestro hotel. Así que pasaríamos lo que quedaba de día y de viaje en el MBK para hacer las compramos que nos quedaban pendientes.

Primero fuimos recorriendo las diferentes plantas del centro comercial, viendo en cuales de ellas había artículos que nos interesasen. Ya habíamos comprado los imanes para amigos y familia, así como un surtido de especias. En principio queríamos comprar una figurita para casa y algo de ropa. Al llegar al último piso vimos que había varios restaurantes y bares. Era hora de merendar y entramos en un establecimiento que tenían gofres y crepes, además de fuentes de chocolate que llamaban mucho la atención. Pedimos un par de gofres, uno con forma más convencional y otro que era alargado y pinchado con un palo de madera.

 

Centro comercial MBK

Centro comercial MBK

 

Centro comercial MBK

Centro comercial MBK

 

Después de merendar llegaba el momento de realizar las compras. Lo primero fue ir a una zona que vimos en la planta 3, donde había gran cantidad de pequeños puestos, como si fuese un mercadillo. A diferencia del resto del centro comercial, donde había tiendas a ambos laterales de los pasillos. En esta zona vimos que había buenos precios y si queríamos comprar varias cosas no nos cabrían en la maleta. Por suerte, no habíamos traído maleta grande para Liam, así que teníamos una maleta extra por facturar.

 

Centro comercial MBK

Centro comercial MBK

 

Fuimos primero a buscar una maleta que estuviese bien de precio y compramos una por 1500THB. Entonces volvimos a la parte que parecía un mercadillo y compramos una figura pequeña de un Buda reclinado y bastante ropa. Seguramente eran marcas de imitación, pero realmente parecían de verdad. Compramos ropa de deporte Nike y Adidas para los tres, sudaderas Noth Face, camisetas de souvenir con el nombre de Tailandia para los tres y un bolso Michael Kors, entre otras cosas. Acabamos llenando la mitad de la maleta que acabábamos de comprar. También dejamos que Liam eligiese algún juguete para llevarse de recuerdo de Tailandia. En total gastamos unos 5000THB, comprando lo mismo en España nos hubiera costado 4 o 5 veces más.

Bangkok

Cuando salimos del centro comercial MBK ya era de noche. Empezamos a caminar en dirección al hotel cargados con nuestra nueva maleta, llena de recuerdos y ropa. Antes de llegar al hotel buscamos un restaurante donde cenar, y como vimos el día anterior, no había muchos por los alrededores. Encontramos un pequeño local que era un alojamiento con restaurante y decidimos entrar. Pedimos un pad thai para cada uno y así despedirnos de Tailandia con su plato más internacional.

 

Pad thai

Cena – Pad thai

 

A continuación, llegamos al hotel y tal como habíamos pedido por la mañana, pudimos subir a tomar una ducha. Para nuestra sorpresa, la ducha que teníamos disponible era la de la piscina. Por suerte, estaba cubierta excepto por un lado. Al estar en la azotea era difícil que nos vieran y poniendo una toalla quedaba bastante cubierto. Tomamos una ducha rápida y bajamos a recoger todas nuestras pertenencias. Solo quedaba pedir un taxi para que nos llevase al aeropuerto.

El vuelo salía a las 2:35 de la madrugada y llegamos al aeropuerto bastante antes de medianoche. Teníamos unas cuatro horas antes de que saliese el vuelo, así que tuvimos tiempo de sobras de facturar nuestras maletas y pasar el control. Aunque pudiera parecer mentira, a estas horas de la noche había gran cantidad de vuelos y el aeropuerto estaba lleno de gente. No tardamos mucho en llegar a la puerta de embarque. Buscamos unos asientos para que Liam pudiese dormir mientras esperábamos a que nos llamasen para embarcar.

 

Aeropuerto de Bangkok

Aeropuerto de Bangkok

 

Tocaba volver a casa después de pasar 25 días de viaje recorriendo uno de los países que más ganas teníamos de visitar. Tailandia fue el primer viaje asiático para Liam y en general le gustó bastante, aunque al principio le costó adaptarse al cambio horario y cultural. En general, Tailandia nos había gustado mucho a los tres y es un país muy recomendable tanto para visitar en pareja como en familia.

Consideramos que hay visitas para todos los gustos, con grandes templos, zonas arqueológicas, parques naturales y playas paradisíacas. Además, es un país en el que se puede hacer una visita bastante completa en un par de semanas, aunque también ofrece suficientes visitas si como nosotros, se dispone de más de tres semanas. En cuanto a la comida es muy variada y está muy buena, además de ser bastante económica. Elegimos Tailandia como destino para celebrar nuestro 40 cumpleaños y fue todo un acierto, para nosotros un viaje de 10 y que recomendamos totalmente.

Vuelta a casa

El avión salió puntual y aprovechamos este primer vuelo de vuelta a casa para dormir. Aunque no fueron muchas horas de sueño, ya que a las 6 de la mañana llegamos a Abu Dhabi. Pudimos ver el amanecer desde el avión poco antes de aterrizar, además de tener unas vistas aéreas de la ciudad.

 

Vistas desde el avión

Vistas desde el avión – Abu Dhabi

 

En Abu Dhabi tuvimos una escala muy larga, de algo más de ocho horas. Estuvimos mirando la opción de salir durante la escala y visitar un poco la ciudad. Pero según habíamos leído, ocho horas era un poco justo y al ir con Liam necesitaríamos mínimo diez horas. Además, las visitas principales de la ciudad eran su mezquita y recorrer el paseo marítimo, así que no vimos viable correr toda la mañana para hacer solo estas visitas. De este modo, solo nos quedó esperar en el interior del aeropuerto. La escala se nos hizo algo larga, aunque aprovechamos para ver algunas tiendas, descansar y comer en alguno de sus restaurantes. Finalmente, nos llamaron para embarcar y subimos al avión que nos llevaría de vuelta a Barcelona.

 

Día 23

 

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