Día 5 (01/09/2024) - La Spezia ➞ Riomaggiore ➞ Manarola ➞ Monterroso al Mare ➞ La Spezia

La Spezia

Empezamos el día tomando el desayuno en nuestro apartamento de La Spezia. De los días anteriores traíamos algunas cosas envasadas que nos habían ido sobrando, a eso había que sumarle que en este alojamiento también nos habían dejado varias cosas para desayunar. De modo que podemos decir que el desayuno de hoy nos salió prácticamente gratis. Preparamos una mochila para pasar el día y salimos del apartamento para ir a la estación de tren. Desde el alojamiento solo teníamos que bajar por unas escaleras que llevaban muy cerca de la estación.

Una vez llegamos a la estación lo primero fue buscar donde vendían los billetes de tren. Vimos que había bastante cola y mientras esperábamos fuimos a buscar un café para llevar en el bar de la estación, donde vimos que no tenían malos precios. Cuando nos llegó el turno compramos un billete de tren familiar para poder viajar los 3 durante el día de hoy y el siguiente, pudiendo subir y bajar tantas veces como quisiéramos. Aunque el precio del billete nos pareció bastante caro, ya que pagamos en total 124,5€.

Riomaggiore

Tuvimos que esperar unos minutos hasta que llegó el tren que nos llevaría desde La Spezia a la Cinque Terre. Este parque natural italiano consta de cinco pueblos y nuestra intención era visitarlos todos en los próximos dos días. Desde La Spezia tardamos menos de 20 minutos en llegar a Riomaggiore, el más cercano a nuestra estación de origen y el pueblo que sería nuestra puerta de entrada a la Cinque Terre.

Al bajar del tren vimos que la parada no estaba justo en el pueblo, sino que teníamos que caminar un poco. El camino que lleva hasta Riomaggiore discurre junto a un acantilado. Caminamos unos pocos minutos por este estrecho sendero entre la pared del acantilado y la baranda que nos separaba de la caída al mar. Poco antes de llegar al pueblo encontramos un pequeño mirador, desde el cual veíamos el camino por el que habíamos venido y el paisaje que lo rodea.

 

Riomaggiore

Riomaggiore

 

Riomaggiore

Riomaggiore

 

Al llegar a Riomaggiore vimos que el pueblo queda dividido por una calle que baja de la montaña y llega hasta el puerto. Supusimos que bajo esta calle se encuentra el río que da nombre al pueblo. Desde aquí pudimos ver hacia un lado el puerto que era bastante pequeño. Hacia el otro lado vimos como las casas estaban distribuidas a ambos lados de las montañas que se unen en la calle principal. Además, las casas destacan por su colorido, que en parte nos recordó al pueblo de Cudillero, que visitamos en nuestro viaje a Asturias unos pocos años antes.

 

Riomaggiore

Riomaggiore

 

Riomaggiore

Riomaggiore

 

Teníamos la opción de bajar al centro del pueblo o subir por este lado y bajar por el lado opuesto. Optamos por la segunda opción y así ver un poco más al completo el pueblo. Subimos una cuesta que nos llevó hasta la iglesia de San Giovanni. El exterior del edificio nos pareció bastante bonito, donde destaca el rosetón sobre la entrada principal. Desde aquí bajamos hasta la calle principal y al llegar cerca del puerto, pudimos subir al otro lado del pueblo.

 

Riomaggiore

Riomaggiore – Iglesia de San Giovanni

 

Llegamos así al mirador desde donde obtuvimos la imagen más característica de Riomaggiore. La imagen del pueblo desde esta perspectiva era muy bonita, aunque también era donde se agolpaba más gente. Desde aquí vimos de nuevo como las casas se distribuían a ambos lados de la calle principal, confirmando que por debajo estaba el río ya que había una abertura desde donde vimos el agua llegar al mar. Todavía era algo temprano para comer, así que decidimos que lo mejor era volver al tren y llegar a la siguiente parada antes de comer.

 

Riomaggiore

Riomaggiore

Manarola

Tan solo tardamos cinco minutos en tren para llegar a Manarola, nuestra segunda parada del día. A diferencia de en Riomaggiore, en Manarola el tren para en medio del pueblo. Era casi mediodía y estuvimos dudando si ir hacia el mar o hacia la montaña. Al final nos decidimos por ir hacia la montaña y empezar la visita a Manarola subiendo la cuesta de su calle principal.

Mientras subíamos vimos que por esta zona había pocos restaurantes, aun así seguimos hasta llegar a la parte más alta del pueblo. Aquí encontramos la iglesia de San Lorenzo. La fachada se parece mucho a la que acabábamos de ver en Riomaggiore y el interior es muy sencillo. Frente a la iglesia está el campanario y justo al lado un balcón con unas buenas vistas del pueblo de Manarola. Desde aquí tuvimos una perspectiva del pueblo muy diferente a la imagen más típica del pueblo y que veríamos un poco más tarde.

 

Manarola

Manarola – Iglesia de San Lorenzo

 

Manarola

Manarola

 

Empezamos a descender por otra calle y a los pocos metros encontramos la trattoria dal Billy. En este restaurante podríamos comer teniendo unas vistas tan fabulosas como las que habíamos tenido junto al campanario. Para comer pedimos unos espaguetis con tomate para Liam y nosotros compartimos unos tallarines con langosta, además de una ensalada para compartir los tres. La pasta estaba muy buena y nunca la habíamos probado con langosta. Sabíamos que con lo que habíamos pedido la comida de hoy no sería económica y pagamos en total 88,5€, con la bebida y el café.

 

Espaguetis con tomate

Comida en Manarola – Espaguetis con tomate

 

Tallarines con langosta

Comida en Manarola – Tallarines con langosta

 

Después de comer empezamos a descender hasta donde nos había dejado el tren a nuestra llegada al pueblo. Desde aquí seguimos descendiendo para llegar frente al mar. Antes de llegar fuimos recorriendo la calle principal que tenía mucho encanto, con casas de colores y mucho ambiente. Cuando llegamos frente a la orilla vimos que había algunas rocas y la gente tomaba el sol sobre ellas. También había algunos que aprovechaban las rocas para utilizarlas de trampolín.

 

Manarola

Manarola

 

Manarola

Manarola

 

Vimos que el camino seguía a la derecha y llevaba a una zona más elevada. Seguimos caminando para llegar al mejor mirador de Manarola. Desde aquí pudimos ver el muelle al completo, que era bastante pequeño. Un poco más arriba pudimos tener las mejores vistas de Manarola, viendo el pueblo al completo, con sus casas de colores y distribuidas alrededor de la calle principal, así como muchas de ellas están situadas sobre un acantilado. En definitiva el pueblo de Manarola nos había gustado mucho, nos había parecido muy pintoresco y animado. Todavía queríamos hacer una última visita, así que volvimos al tren para seguir el recorrido de hoy.

 

Manarola

Manarola

 

Manarola

Manarola

Monterroso al Mare

Siguiendo la línea del tren los siguientes pueblos eran Corniglia y Vernazza, sin embargo decidimos llegar hasta el último de los pueblos de la Cinque Terre. Elegimos llegar hasta Monterroso al Mare porque es el único de los cinco pueblos que tiene una playa grande. Cuando llegamos lo primero que hicimos fue ir a dar una pequeña vuelta. A diferencia de los dos que habíamos visto por la mañana, Monterroso al Mare no tiene tantas cuestas y es bastante más ancho. Este pueblo no está construido entre montañas y sobre acantilados, lo que hizo que nos pareciese que no tenía tanto encanto. Mientras paseamos por Monterroso al Mare pasamos junto a un par de iglesias que estaban encastadas entre casas, algo que nos pareció curioso. También paramos a tomar un helado y un café.

 

Monterroso al Mare

Monterroso al Mare

 

Monterroso al Mare

Monterroso al Mare

 

Tras una vuelta rápida por el pueblo decidimos ir a la playa, Liam tenía muchas ganas de jugar con la arena y bañarse. Lo primero que vimos fue que gran parte de la playa de Monterroso al Mare está llena de tumbonas y sombrillas que hay que pagar. Así que tuvimos que buscar un hueco donde poder poner nuestras toallas de forma gratuita. Pasamos más de una hora bañándonos en la playa y jugando en la arena con Liam, haciendo agujeros cerca de la orilla y haciendo pequeños castillos de arena.

 

Monterroso al Mare

Monterroso al Mare

 

Pasada más de una hora y viendo que el sol empezaba a caer, conseguimos sacar a Liam de la playa. Justo frente a la zona donde habíamos ido a la playa, había un parque infantil y dejamos que Liam jugase un rato. Después fuimos paseando por el paseo que hay junto al mar de vuelta a la estación. Por este camino obtuvimos unas de las mejores vistas de Monterroso al Mare, donde se puede ver casi toda su playa. Una vez llegamos a la estación, subimos al tren para volver a La Spezia.

 

Monterroso al Mare

Monterroso al Mare

La Spezia

Al llegar a La Spezia fuimos caminando hasta nuestro alojamiento, subiendo por las escaleras que habíamos bajado por la mañana. Sin perder mucho tiempo, tomamos una ducha y nos vestimos para ir a cenar. De nuevo, volvimos a descender por las escaleras hasta el centro de la ciudad. Llegamos a una calle donde vimos que había gran cantidad de restaurantes y nos sentamos para cenar en Bar Remo SRLS, donde vimos que tenían buenos precios.

 

Pinse

Cena en La Spezia - Pinse

 

Piadina

Cena en La Spezia - Piadina

 

Para cenar pedimos una hamburguesa de pollo para Liam, una piadina de jamón york, queso y pesto, y una pinse de jamón york y champiñones. Sin ser la mejor cena del viaje, hemos de decir que no estuvo nada mal y tan solo por 27,5€. Cuando acabamos de cenar notamos que estábamos cansados, sobre todo Liam, así que volvimos al apartamento a dormir.

 

Día 4Día 6

 

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